jueves, 13 de septiembre de 2012

Blonde - Joyce Carol Oates.



ALFAGUARA, 2012
ISBN 9788420411149



Para mi Marilyn ha dejado de existir, la estrella de Hollywood ha perdido su brillo  y en su lugar  es Norma Jean quien  permanece, una mujer atormentada y solitaria. Desde la infancia condenada por el don de la belleza y de la inteligencia,  con el estigma de la locura.

Blonde es una novela, soy consciente de ello. Es la mirada  emocional y fragmentaria de la autora   interpretando  lo  que el brillo de Marilyn Monroe esconde. De  los recuerdos selectivos, de las escenas y de los personajes, reinterpretados por Joyce Carol Oates, nos queda el regusto de un poso amargo y triste. Pocos superan el filtro  del retrato dibujado: Robert Mitchun,  Marlon Brandon,  Arthur Miller, Clark Gable...  Nadie más de ese mundo corrupto, pasa con dignidad  por la vida de la rubia de cabello plateado. Esa belleza rutilante, algo vulgar, con aire de ingenua complaciente. La mujer neumática, llena de curvas vertiginosas, deseada por todos los hombres que la miran,  ha sido sustituida por una  alma atormentada. Un ser sufriente desde la infancia de niña bastarda con una madre enajenada, hasta su muerte solitaria  por accidente o voluntad de su último "príncipe encantado".


Es Norma Jean a quien conocemos, es su voz la escuchamos, y lo demás es apenas visto entre jirones. En comentarios accidentales intuimos abusos de amigos de la madre, situaciones sordidamente comprometidas en una infancia solitaria, hasta un final sin compañía. Una vida  sugerida más que descrita. Desventuras y episodios casi adivinados, pero grietas vitales presentes en el texto a retazos y en pinceladas inconexas en boca de la maledicencia de otros personajes. "Acabarás  sola y devorada por las drogas", le vienen a decir al principio de su carrera, cuando aún es apenas una modelo de calendario,  "Mis Sueños Dorados".



Son Norma  Jean y Marilyn dos personajes diferentes. La íntima niña-mujer siempre insegura, tímida y acomplejada, ansiosa de lecturas, aspirando a conseguir la perfección de forma compulsiva, siempre pendiente de la aprobación de los demás.  La imagen del espejo, deshinibida y conscientemente hermosa, deseada y turbadoramente sensual. Seguimos  con el alma en vilo a la mujer  triste,  que se transforma ante la cámara,  que deja una parte de si misma en cada personaje que interpreta: Rose, Nell, Cherie, Lorelei, Sugar, Roslyn. Norma Jean  es capaz de mantenerse en pie a base de  estimulantes y sedantes,  abusa del alcohol y de las drogas, pero se apodera de cada una de las escenas en cuanto la cámara la enfoca y eclipsa a sus compañeros de reparto, desde  un interprete de hombres duros,  a un  aristócrata de la escena teatral. La cámara solo la quiere a ella, la transforma en fuerza encerrada en celuloide.



Su vida transcurre entre amantes que nunca la entenderán. Príncipes destronados de la nobleza de la industria del cine: Cass Chaplin y E.G. Robinson jr. "los Dioscuros" autodestructivos con ellos mismos y con todo lo que tocan. Entre  amantes poderosos que creen utilizarla: los dueños del los estudios, actores consagrados, actores que empiezan, idolatrados deportistas, brillantes intelectuales, pero ninguno se queda. Dejan solo cicatrices, en su alma y en su cuerpo derrotado, bajo una fachada de apariencia impecable, tal vez algo chabacana. Se pasea por el borde afilado de la muerte. A veces son simples accidentes, sobredosis. A veces intentos  conscientes de suicidios,  pero en la pantalla de las salas de cine es ya un icono  irrepetible. 

El sexo siempre presente, como peaje o como  instrumento de dominio.  Creo que al final no queda claro,  no significa nada  y lo significa todo. Es descrita como una amante pasiva, como un mero objeto, ( demoledora  y repugnante la descripción del clan Kennedy). Se desconcierta cuando se tropieza con  un hombre que no la desea. ¿Cuantos amantes y que la motiva? ¿son tantos como se dice? ¿ tantos intentos de suicido, tantos abortos? ¿Qué queda de su desesperada vocación de maternidad irrealizada?. Desea ser amada y  el sexo es su única moneda de cambio para conseguirlo,  los hombres desfilan por su vida y ella, es utilizada, o los utiliza   depende de la perspectiva.  

En el fondo es solo destino de una muñeca rota desde el principio,  en  un mundo turbio y oscuro, es la vida  que brilla ante los focos y que hiede debajo de la piel perfecta tras una capa de maquillaje,   atrapada en una espiral de ansiedades y de carcasas hermosamente decoradas. La ambición se tiñe de miedos: a no ser querida, a que se burlen de ella, a que sucumba entre los poderosos brazos de las drogas y la locura, a la soledad. 

La historia es narrada desde muchos puntos de vista, en infinitos monólogos interiores, en múltiples testimonios directos: Oímos la voz del miedo de Norma que no quiere ser Marilyn, sentimos como se detesta, como los demás  descubren sus puntos débiles. La admiran y la desprecian, Sus secretos circularán magnificados  por todos ambientes Sus huidas están condenadas al fracaso porque no puede huir de ella misma. Sus acompañantes de reparto en Blonde, solo entienden su imagen de  labios  de charol y gestos seductoramente  ingenuos, su icono de mujer hermosa, su vocación de furcia de lujo, pero el lector solo ve el sufrimiento y la traición.  Porque todos la traicionan,  todos pasan por su vida abandonando a Norma Jean y despreciando a Marilyn  ¿O es ella quien los abandona y se desprecia a si misma?.

Conforme la novela avanza hacia el final se hace mas surrealista, fruto de la locura, de la irrealidad provocada por las drogas: estimulantes, sedantes, estimulantes, sedantes. Es difícil distinguir entre la vivencia real y las pesadillas. El olor a suciedad por debajo del aroma de las flores o el de las flores por encima de la suciedad que la rodea. 

Nunca volveré a ver a Marilyn,  ni  sus películas  me provocaran la risa. Nunca más su fotografías sonrientes serán capaces de trascender la tristeza del personaje y  sus burdas imitaciones de millones de aspirantes a ser ella, me harán sonreír. Marilyn será desde ahora sinónimo de fracaso y soledad.

Blonde será sin duda una novela difícil de olvidar. 


2 comentarios:

Sue_Storm dijo...

Admiro tu capacidad de expresión, Julia. Tus palabras recogen exactamente lo que yo he sentido tras la lectura; sólo que a mí me ha dejado tan sobrecogida, que no soy capaz de desmenuzar mis impresiones como lo has hecho tú. Blonde es de esos libros que duelen. Pero cómo hemos disfrutado compartiéndolo. Un abrazo.

Julia dijo...

Sue,contigo siempre son lecturas enriquecedoras, hay que ver el jugo que le sacamos.