lunes, 27 de febrero de 2012

La novia ladrona - Margaret Atwood


Título original: The Robber Bride
Editorial: Circulo de Lectores, 1996
ISBN: 9788422665830
Nº págs: 605


Zenia disfruta cazando, torturando, desmembrando. Cubre de terciopelo su malevolencia y seduce a sus presas con un juego de espejos. Es una ladrona hábil y engañosa, una devoradora de hombres, una comadreja ávida de sangre. Tony, Charis y Roz fueron sus víctimas y tal vez nunca logren hacer que desaparezca de sus vidas, porque el poder de Zenia no conoce límites, ¡ni siquiera los de la muerte!


¿Qué puede decirse a estas alturas de Margaret Atwood? Brillante escritora, crítica literaria, eterna candidata al premio Nobel y activista política y miembro de Amnistía Internacional, abanderada del feminismo, premio Príncipe de Asturias.

La novia Ladrona es una novela fascinante que admite múltiples lecturas. El título evoca el cuento de los hermanos Grimm El novio ladrón y he visto en algún artículo una interpretación global de la novela en esa clave. En ella, cada una de las protagonistas encarnaría a un personaje de cuento tradicional, pero ya sabemos que al final en eso de las interpretaciones, es fácil llevar a nuestro terreno las intenciones de las historias y en realidad lo importante es lo que nos aporta a cada uno su lectura.

El argumento gira en torno a tres mujeres heridas en la infancia de una o de otra forma, unidas por una cuarta que es la agresora, la mujer fatal seductora y perversa que les arrebata de una o de otra forma a sus hombres, asideros de estabilidad para ellas y sus complejas personalidades. Zenia. Tony, Charis y Roz, se reencuentran por Zenia, cuando las hiere y cuando muere, en su funeral.

A través de un juego de flashbacks conocemos las historias de las tres y la entrada de Zenia en sus vidas. Sus infancias difíciles las convierten  en seres divididos y unidos entre sí por el temor y el odio, si es que son capaces de odiar, hacia esta depredadora que  las deja vacías, reducidas solo a cascarones que deberán volver a llenar, esta vez apoyándose unas a otras. 

¿Pero quién es Zenia? No lo sabemos, para cada una de las protagonistas es una mujer diferente, a cada una de ellas se acerca con una máscara diferente,  apropiándose del papel de esa otra mitad que todas tienen al lado, en sus alter ego. Conoce sus debilidades, las absorbe y luego las vuelve contra ellas para hacerlas añicos. Zenia es cruel, vampírica, retorcida, sensual, y hermosa por mucho que esa belleza se mantenga a base de cirugía. Es la mujer perfecta, la amiga que comparte traumas y rasgos del pasado, la judía, la gitana, la bruja, la prostituta juvenil. Extranjera, desvalida,  amante inerte o salvaje para ellos, para las parejas de ellas de las que se apropia, robándoselas ¿o no? ¿No termina por devolverle a Tony al hombre ideal para ella?, ese que la valora en todos sus matices, intelectual y físicamente. ¿No libera a Charis de un parásito vividor y consigue que él le dé a su hija,  lo mejor que tiene?, ¿no consigue que Roz recupere su autoestima, su plenitud y a su hijo? Les quita de encima las rémoras, les da los instrumentos para reconstruirse con dignidad, para ser mujeres plenas de una  vez.

Siempre tenemos de Zenia una imagen contradictoria, una mentira contrastada cuando ponen en común sus diferentes versiones. Cuando se trata de descubrir quién es, se nos escapa su esencia. Creo que hasta podemos dudar de su existencia, creo que en el fondo todo habría sido igual si ella, pero la catarsis no hubiera estado allí. Habría sido más doloroso arrastrar el lastre que las mantenía partidas por la mitad durante todas sus vidas  que este final reencontrado sus mitades escindidas.

Zenia no existe, no es sólida, es líquida y su forma llena los huecos de las almas, compuestas  de fragmentos,  de sus "amigas". Mientras las otras mujeres cambian sus nombres, se desdoblan, desdoblan su imagen en el espejo, cuando el trauma las alcanza e inician la huida, (las tres tienen detrás historias de rechazo, de abusos de inocencia, de disimuladas inseguridades), Zenia no, ella es quien crea la impostura. Al final es su presencia, su vuelta desde la muerte fingida, lo que las  impulsa a superar esos pasados.

Pero ella no tiene más pasado que el que se inventa en cada momento, todos falsos. Solo su físico seductor, a veces poderoso, a veces enfermo. Solo sus mentiras o sus verdades, tejidas como una araña teje su red para atraparlas en sus flaquezass, exprimiendo sus debilidades, aunque ella siempre avisa, "no soy de fiar",  les susurra a las tres. O les dispara con rabia salvaje, como una pedrada que rompe sus ídolos de barro, extorsionando sus presentes, plácidos y grises si ella no existiera. Tenemos una imagen fragmentada, como la que aquellos ciegos indios del cuento tenían del elefante.

Los hombres, son meros decorados: el anodino West de Tony que necesita el empuje y la fuerza vital que lo mueva y lo saque de un aislamiento semiautista. El desertor Bobby de Charis, que la usa como un instrumento y un refugio temporal, ella misma es consciente de una relación condenada al fracaso. Y Mitch, mujeriego, traidor y oportunista, que ocupa a Roz como a un viejo y cómodo sofá mientras la engaña con otras. En realidad es Zenia, la ladrona, la vampiresa, quien empuja a West hacia una Tony que necesita un hombre tranquilo que sustituya la turbulenta relación de sus padres, quien consigue la paz espiritual a Charis, y libera a Roz de la dependencia de un hombre indigno que nunca la quiso. Zenia es el instrumento que las empuja a enfrentarse a sus traumas particulares para liberarlas de sus infancias oscuras y las vuelve a convertir en mujeres completas.

Mientras, ella  acaba como todas las mujeres fatales de la historia,  dejando su estela y un mundo mejor cuando desaparece, pero  en el que ha contribuido a reestablecer el orden y el equilibrio.