sábado, 2 de junio de 2012

Por qué me comí a mi padre - Roy Lewis



Autor: Roy Lewis

Traducción de Ismael Attrache

Ilustración de la cubierta: Alberto Gamón

ISBN: 978-84-939308-5-1
Editorial Contraseña

Ambientada en una región del centro de África hacia finales del Pleistoceno, Por qué me comí a mi padre es la crónica trepidante y en algunos momentos jocosa de la lucha por la supervivencia de una horda de hombres mono y de sus esfuerzos por conseguir que mejoren sus condiciones de vida. Dirigidos con mano firme por Edward, el patriarca de la horda, obsesionado con que el hombre mono evolucione y ciegamente convencido de la capacidad intelectual de los homínidos para imponerse al resto de las especies animales, los miembros de la horda se van adaptando de buen grado a los importantes cambios que se suceden en sus vidas gracias, entre otros adelantos, al fuego, a los instrumentos de caza o a la exogamia. Solo un miembro de la horda no ve con buenos ojos lo que está sucediendo, el tío Vania, hermano de Edward. Protagonista de algunas de las escenas más hilarantes de la novela, Vania no deja de mostrar su total desacuerdo con las ansias de progreso que animan a Edward y es un defensor a ultranza de una forma de vida más natural. A pesar de que los hechos corroboran que el camino emprendido por Edward es el acertado, llegará un momento en el que el narrador de la novela, Ernest, el más reflexivo de sus hijos, empiece a preguntarse si algunas de las decisiones que está tomando su padre no suponen una amenaza para la horda...

Imaginemos que tropezamos con una rendija en  una cortina del tiempo y sorprendemos una conversación entre el tío Vania y el visionario Edward: tendríamos la sensación de habernos  introducido en plena revolución industrial en la época victoriana y sorprendido una discusión entre  un visionario, un  inventor  optimista y que confía en el progreso, y un  reaccionario inmovilista con miedo al cambio y a los riesgos que esos nuevos inventos  traerán a su sociedad. Sin embargo, estamos en pleno Pleistoceno. Con un lenguaje  refinado y  formas  burguesas, Roy Lewis nos resume, a modo de  cuadro costumbrista y con la máscara de unos personaje sofisticados y reflexivos, las andanzas de una horda de homínidos que a partir del comienzo de la evolución , nos sintetiza todo ese larguísimo  proceso que nos conducirá desde los primeros  escalones  de la humanidad  hasta el  hombre primitivo.

Poco a poco, empezando por el dominio del fuego, asistiremos a los más elementales procesos  que convertirán a unos simples simios en seres evolucionados. Aprenden a dominar un medio hostil  al que solo pueden enfrentarse usando el ingenio. Los descubrimientos se presentan, a veces por azar, en episodios hilarantes.  Otras son fruto de sesudas  sesiones de meditación y razonamiento, que irán dando solución a  los incontables obstáculos de un entorno  hostil y de una naturaleza  a la que hacen frente  poniendo en funcionamiento su única ventaja: la inteligencia. 

Es una  lección de prehistoria accesible y  divertida, que nos demostrara como fue el nacimiento del lenguaje, del pensamiento abstracto,  los primeros pasos  del nacimiento del sentimiento religioso, el arte y sus comienzos semimágicos, la domesticación de los primeros animales. Envuelto en un lenguaje y un planteamiento de las situaciones dignos de una novela victoriana,  imaginamos escenas de salvajes ceremonias a la luz de las hogueras  con los modales más sofisticados de una familia burguesa de la industrialización. 

Por qué me comí a mi padre es uno de esos libros esclarecedores, y  didácticos, que ayudan a entender de una forma sencilla y divertida cómo es posible que un ser, que a priori no destaca por ninguna ventaja en su medio ambiente y que posee cualidades inferiores a sus competidores, dominen a especies mucho mas dotadas, y cómo sencillos instrumentos  suponen ventajas  descomunales y  pasos de gigante en el proceso evolutivo. En definitiva, somos testigos de cómo  este ser utiliza lo que la naturaleza le ofrece para conseguir cotas insospechadas en su escalada de adaptación al medio.  A la vez  es capaz  de  mostrar los rasgos más humanos que su naturaleza va a mantener a lo largo de los tiempos:  un amplio grado de egoísmo, que le empujará a querer  mantener esa ventaja que la técnica les  da frente a sus iguales, y que desencadena, al final,  el enfrentamiento entre el padre de tendencia filatropica y el hijo con una visión mucho más “mercantil”  de la situación .  En el fondo, hay cosas que permanecerán a lo largo de toda la existencia de la humanidad.  


Con  el formato de una novela y el rigor de un ensayo,  su lectura engancha y divierte y sobre todo nos presenta los hechos de una forma coherente y lúcida.  Debería ser una de esas lecturas obligadas en la adolescencia, porque hace  realidad eso a lo que todo docente debería aspirar: enseñar atrayendo y divirtiendo.  

Si es que no lo puedo evitar, hay editoriales que me atraen como un imán y Contraseña da siempre en el clavo, con unos libros de cuidada edición, pero sobre  con un catálogo excepcional.