viernes, 2 de diciembre de 2011

Uno que le gusta a todos menos a mi: Los hombres que no amaban a las mujeres


No es una novedad el que me  de por llevar la contraria en cuanto a gustos literarios se refiere. Suelo hacer solo comentarios positivos, sencillamente porque no pierdo el tiempo y a la primera de cambio dejo tirados los que llevo entre manos si un aire se interpone en mi camino.  A veces no es el momento, a veces no tengo fuerzas para concentrarme y a veces me aburren simplemente. Esta vez reconozco que es un caso especial, No se trata de uno se esos libros que leo para desengancharme de la realidad y llego a disfrutar como cerdo en  chochiquera, no. Este lo sufrí cada una de sus petardas lineas. 

De entrada me desagrada la portada del libro en español,  lo siento por el autor de la portada, el ilustrador Gino Rubert,  reconozco el merito,  pero no me gusta.  Afortunadamente no tuve que soportarla, la portada digo, porque cada vez que la veo me da un cierto mal yuyu, que me hace girar la cabeza. Tampoco tuve que  gastarme el dinero, porque conseguí un audiobook de esos infames grabados con  una voz digital, que por otra parte son los que más me gustan. Algo rarita soy, no lo niego

Lo normal es que  cuando me hago con uno de esos audios,  sea porque la impaciencia me acosa y algo me impide seguir leyendo el libro, porque  no quiero parar de leer para hacer la compra o ir al gimnasio o incluso salir un día en moto con mi marido, que algun capricho tengo que darle al pobre con la paciencia que me tiene. Esta horrible voz, curiosamente me deja concentrarme en  la lectura de oído, que suelo alternar con el libro rigurosamente pagado en la librería. 

En este caso  tuve la  suerte de probar antes con la historia y no  lo compre, porque es de los que habría regalado o donado o llevado a un sitio donde lo enterraran. Jamas hubiera contaminado mi sacrosanta biblioteca, lugar de culto en mi hogar,  con  una historia tan absurda, manida, topicaza y ridícula.  Que no me digan que bebe de fuentes de la literatura de género. Más bien esas fuentes se le han indigestado y fermentado en  en un mal ordenado  producto mercantil.

¿Que por qué lo acabe?, porque los astros se pusieron en mi contra y a una sesión de moto de fin de semana, se le unió otra larga de plancha y la tele que no ponía nada atractivo.  Así que amarrada a la moto por  el Maestrazgo y a la plancha en casa, fui oyendo este bodrio, hasta el final. .

No me gusto el  argumento  poco original, ni unos personajes que son esquemas de caricaturas buscando no se que suerte de originalidad estrafalaria, ( no se que le ven al  chica esta marginal, no le veo ninguna virtud como personaje).  Me pareció en su conjunto una inmensa campaña de marqueting para vender un producto  engañoso. El morbo de que su autor muriera antes de  publicar, ( sabría que el no valía para eso ni tenia un talento mínimo y no llegaría a intentarlo, y el entorno vería una posibilidad con su infarto. ¡Qué se yo!, hoy me da por las conjuras morbosas),   vengador social con sus denuncias de periodismo de investigación,  tal vez fuera el detonante. O  la polémica entre la viuda no oficial y su familia con ánimo de lucro, evidentemente.  Y sin embargo no entiendo el éxito  de la serie.


La novela esta llena de lugares comunes, de situaciones dejà vu, de personajes  que se mueven en caminos trillados y situaciones previstas.  En fin que no, que no me gusto nada y que no entiendo que a tanta gente  le hiciera perder la noción del tiempo. La pasión por ella de algún político de primera fila,  añadió a mis prejuicios, a posteriori eso si, un punto de manía que me ayudo a clasificarlo como estafa literaria del siglo

 Corramos un tupido  velo.