martes, 23 de abril de 2013

El joven Moriarty. El misterio del dodo - Sofía Rhei.


Autora: Sofía Rhei. 
Ilustraciones de Alfonso Rodríguez Barrera.
 208 pp., 
Theodosius ha regresado de uno de sus viajes por el mundo, y  ha traído un espécimen de lo más peculiar: un pájaro dodo, al que todo el mundo creía extinto. Lo malo es que el pobre bicho tiene muchos enemigos, casi tantos como invitados acuden a la suntuosa fiesta de recepción que el padre de James Moriarty celebra en honor del explorador. Puede que James Moriarty no sea el niño más sociable ni más agradable del mundo, pero cuando se empeña en algo, no se detiene ante nada. En este libro podréis conocer al pájaro dodo, al señor Darwin, a una institutriz que guarda secretos, a un pequeño asesino vestido de negro, a una baronesa con un ojo de cristal, a un gourmet capaz de comerse cualquier cosa, a una hechicera africana, a un aristócrata arruinado, a una actriz mentirosa, al escritor de Alicia en el país de las maravillas, a la propia Alicia, y a un caracol africano gigante. Un misterio lleno de humor y sorpresas para los amantes de la época victoriana, de los animales curiosos, del “Cluedo”, de los malvados por antonomasia, de los cameos de personajes históricos, y de los niños que no son malos... solo que los dibujaron asi

Me encantan este tipo de historias protagonizadas por niños-adolescentes atípicos. Esa mezcla de agilidad mental y suficiencia aderezado con un punto de mala leche y cinismo. El joven Moriarty, ese encantador niño insufrible, competitivo y elegantemente gamberro, es adorable, porque, pese a todo, jamás pierde ese punto de ingenuidad.
Desfilan por la novela una galería de personajes estilizados con una caricatura digna de Saki o Wodehouse, con ese típico humor negro y cínico, moviéndose en el entorno de un ambiente victoriano. El niño James se conoce bien a si mismo, a su no menos bellísima, elegante,cínica y manipuladora hermana Arabella y al buenazo de su amigo John Watson, y nos regala, con sus reflexiones al respecto, una visión irónica de su mundo y de el mismo apta para todos los públicos. En ese conocimiento, objetivo, en el que se autoanaliza virtudes y flaquezas, y apoyandose en su lógica aplastante, es donde su brillante inteligencia encuentra su mejor aliado.


En su forma de enfocar la vida, o mejor dicho su constante forma de tramar travesuras, conserva sin embargo una ingenuidad naïf que no es obstaculo para conseguir volver loco a todo el mundo para divertirse. Para él la vida es una continua competición con Arabella, en la que, por supuesto, las apuestas juegan, como en todo buen inglés un papel central, y en la que siempre el fin justifica los medios.
Sofía Rhei, ha conseguido de forma brillante, una novela de intriga auténticamente "british", logrando algo, para mi vital en estos relatos, la naturalidad. No renuncia a toques pintorescos, a los tópicos mas clásicos de este tipo de historias, pero consigue la frescura y la credibilidad de un relato de misterio dentro de más lograda tradición.
Pero aun  hay más. El misterio del dodo, es  a la vez uno de esos libros que llevan de la mano, tendiendo puentes a la imaginación y a la curiosidad,  a buscar más, a indagar en los ambientes, personajes, situaciones y referencias. ¿Qué será de ese joven y extraño niño Jack Reaper?, ¿y  se publicó la historia dedicada a esa Alicia adorable?, la única niña no solo capaz de competir con el brillante James,  ¡ademas le cae bien!, a él, que es a su tierna edad ya un misántropo empedernido. ... 
Me ha sorprendido la facilidad con la que la autora consigue caracterizar a los personajes, como con apenas un comentario al margen, define al padre  del protagonista, a los invitados, a los sirvientes. Como nos hace saber que uno es tartamudo, y no nos deja olvidar que la terrible institutriz es alemana. Es capaz de convertir los tópicos en aliados, sin que el lector los perciba como tales.

Los dibujos de Alfonso Rodríguez, añaden una patina clásica a la historia, consiguiendo dar al conjunto ese plus de tener entre las manos un libro bellísimo, bien editado, y que  además de ser una historia genial con la que no dejas caer la sonrisa, se convierte en un objeto de culto.
Es en definitiva un libro encantador, que transmite el amor por una edición mimada. Solo me queda dar las gracias a todos los que han hecho posible esta delicia de libro.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Blonde - Joyce Carol Oates.



ALFAGUARA, 2012
ISBN 9788420411149



Para mi Marilyn ha dejado de existir, la estrella de Hollywood ha perdido su brillo  y en su lugar  es Norma Jean quien  permanece, una mujer atormentada y solitaria. Desde la infancia condenada por el don de la belleza y de la inteligencia,  con el estigma de la locura.

Blonde es una novela, soy consciente de ello. Es la mirada  emocional y fragmentaria de la autora   interpretando  lo  que el brillo de Marilyn Monroe esconde. De  los recuerdos selectivos, de las escenas y de los personajes, reinterpretados por Joyce Carol Oates, nos queda el regusto de un poso amargo y triste. Pocos superan el filtro  del retrato dibujado: Robert Mitchun,  Marlon Brandon,  Arthur Miller, Clark Gable...  Nadie más de ese mundo corrupto, pasa con dignidad  por la vida de la rubia de cabello plateado. Esa belleza rutilante, algo vulgar, con aire de ingenua complaciente. La mujer neumática, llena de curvas vertiginosas, deseada por todos los hombres que la miran,  ha sido sustituida por una  alma atormentada. Un ser sufriente desde la infancia de niña bastarda con una madre enajenada, hasta su muerte solitaria  por accidente o voluntad de su último "príncipe encantado".


Es Norma Jean a quien conocemos, es su voz la escuchamos, y lo demás es apenas visto entre jirones. En comentarios accidentales intuimos abusos de amigos de la madre, situaciones sordidamente comprometidas en una infancia solitaria, hasta un final sin compañía. Una vida  sugerida más que descrita. Desventuras y episodios casi adivinados, pero grietas vitales presentes en el texto a retazos y en pinceladas inconexas en boca de la maledicencia de otros personajes. "Acabarás  sola y devorada por las drogas", le vienen a decir al principio de su carrera, cuando aún es apenas una modelo de calendario,  "Mis Sueños Dorados".



Son Norma  Jean y Marilyn dos personajes diferentes. La íntima niña-mujer siempre insegura, tímida y acomplejada, ansiosa de lecturas, aspirando a conseguir la perfección de forma compulsiva, siempre pendiente de la aprobación de los demás.  La imagen del espejo, deshinibida y conscientemente hermosa, deseada y turbadoramente sensual. Seguimos  con el alma en vilo a la mujer  triste,  que se transforma ante la cámara,  que deja una parte de si misma en cada personaje que interpreta: Rose, Nell, Cherie, Lorelei, Sugar, Roslyn. Norma Jean  es capaz de mantenerse en pie a base de  estimulantes y sedantes,  abusa del alcohol y de las drogas, pero se apodera de cada una de las escenas en cuanto la cámara la enfoca y eclipsa a sus compañeros de reparto, desde  un interprete de hombres duros,  a un  aristócrata de la escena teatral. La cámara solo la quiere a ella, la transforma en fuerza encerrada en celuloide.



Su vida transcurre entre amantes que nunca la entenderán. Príncipes destronados de la nobleza de la industria del cine: Cass Chaplin y E.G. Robinson jr. "los Dioscuros" autodestructivos con ellos mismos y con todo lo que tocan. Entre  amantes poderosos que creen utilizarla: los dueños del los estudios, actores consagrados, actores que empiezan, idolatrados deportistas, brillantes intelectuales, pero ninguno se queda. Dejan solo cicatrices, en su alma y en su cuerpo derrotado, bajo una fachada de apariencia impecable, tal vez algo chabacana. Se pasea por el borde afilado de la muerte. A veces son simples accidentes, sobredosis. A veces intentos  conscientes de suicidios,  pero en la pantalla de las salas de cine es ya un icono  irrepetible. 

El sexo siempre presente, como peaje o como  instrumento de dominio.  Creo que al final no queda claro,  no significa nada  y lo significa todo. Es descrita como una amante pasiva, como un mero objeto, ( demoledora  y repugnante la descripción del clan Kennedy). Se desconcierta cuando se tropieza con  un hombre que no la desea. ¿Cuantos amantes y que la motiva? ¿son tantos como se dice? ¿ tantos intentos de suicido, tantos abortos? ¿Qué queda de su desesperada vocación de maternidad irrealizada?. Desea ser amada y  el sexo es su única moneda de cambio para conseguirlo,  los hombres desfilan por su vida y ella, es utilizada, o los utiliza   depende de la perspectiva.  

En el fondo es solo destino de una muñeca rota desde el principio,  en  un mundo turbio y oscuro, es la vida  que brilla ante los focos y que hiede debajo de la piel perfecta tras una capa de maquillaje,   atrapada en una espiral de ansiedades y de carcasas hermosamente decoradas. La ambición se tiñe de miedos: a no ser querida, a que se burlen de ella, a que sucumba entre los poderosos brazos de las drogas y la locura, a la soledad. 

La historia es narrada desde muchos puntos de vista, en infinitos monólogos interiores, en múltiples testimonios directos: Oímos la voz del miedo de Norma que no quiere ser Marilyn, sentimos como se detesta, como los demás  descubren sus puntos débiles. La admiran y la desprecian, Sus secretos circularán magnificados  por todos ambientes Sus huidas están condenadas al fracaso porque no puede huir de ella misma. Sus acompañantes de reparto en Blonde, solo entienden su imagen de  labios  de charol y gestos seductoramente  ingenuos, su icono de mujer hermosa, su vocación de furcia de lujo, pero el lector solo ve el sufrimiento y la traición.  Porque todos la traicionan,  todos pasan por su vida abandonando a Norma Jean y despreciando a Marilyn  ¿O es ella quien los abandona y se desprecia a si misma?.

Conforme la novela avanza hacia el final se hace mas surrealista, fruto de la locura, de la irrealidad provocada por las drogas: estimulantes, sedantes, estimulantes, sedantes. Es difícil distinguir entre la vivencia real y las pesadillas. El olor a suciedad por debajo del aroma de las flores o el de las flores por encima de la suciedad que la rodea. 

Nunca volveré a ver a Marilyn,  ni  sus películas  me provocaran la risa. Nunca más su fotografías sonrientes serán capaces de trascender la tristeza del personaje y  sus burdas imitaciones de millones de aspirantes a ser ella, me harán sonreír. Marilyn será desde ahora sinónimo de fracaso y soledad.

Blonde será sin duda una novela difícil de olvidar. 


sábado, 2 de junio de 2012

Por qué me comí a mi padre - Roy Lewis



Autor: Roy Lewis

Traducción de Ismael Attrache

Ilustración de la cubierta: Alberto Gamón

ISBN: 978-84-939308-5-1
Editorial Contraseña

Ambientada en una región del centro de África hacia finales del Pleistoceno, Por qué me comí a mi padre es la crónica trepidante y en algunos momentos jocosa de la lucha por la supervivencia de una horda de hombres mono y de sus esfuerzos por conseguir que mejoren sus condiciones de vida. Dirigidos con mano firme por Edward, el patriarca de la horda, obsesionado con que el hombre mono evolucione y ciegamente convencido de la capacidad intelectual de los homínidos para imponerse al resto de las especies animales, los miembros de la horda se van adaptando de buen grado a los importantes cambios que se suceden en sus vidas gracias, entre otros adelantos, al fuego, a los instrumentos de caza o a la exogamia. Solo un miembro de la horda no ve con buenos ojos lo que está sucediendo, el tío Vania, hermano de Edward. Protagonista de algunas de las escenas más hilarantes de la novela, Vania no deja de mostrar su total desacuerdo con las ansias de progreso que animan a Edward y es un defensor a ultranza de una forma de vida más natural. A pesar de que los hechos corroboran que el camino emprendido por Edward es el acertado, llegará un momento en el que el narrador de la novela, Ernest, el más reflexivo de sus hijos, empiece a preguntarse si algunas de las decisiones que está tomando su padre no suponen una amenaza para la horda...

Imaginemos que tropezamos con una rendija en  una cortina del tiempo y sorprendemos una conversación entre el tío Vania y el visionario Edward: tendríamos la sensación de habernos  introducido en plena revolución industrial en la época victoriana y sorprendido una discusión entre  un visionario, un  inventor  optimista y que confía en el progreso, y un  reaccionario inmovilista con miedo al cambio y a los riesgos que esos nuevos inventos  traerán a su sociedad. Sin embargo, estamos en pleno Pleistoceno. Con un lenguaje  refinado y  formas  burguesas, Roy Lewis nos resume, a modo de  cuadro costumbrista y con la máscara de unos personaje sofisticados y reflexivos, las andanzas de una horda de homínidos que a partir del comienzo de la evolución , nos sintetiza todo ese larguísimo  proceso que nos conducirá desde los primeros  escalones  de la humanidad  hasta el  hombre primitivo.

Poco a poco, empezando por el dominio del fuego, asistiremos a los más elementales procesos  que convertirán a unos simples simios en seres evolucionados. Aprenden a dominar un medio hostil  al que solo pueden enfrentarse usando el ingenio. Los descubrimientos se presentan, a veces por azar, en episodios hilarantes.  Otras son fruto de sesudas  sesiones de meditación y razonamiento, que irán dando solución a  los incontables obstáculos de un entorno  hostil y de una naturaleza  a la que hacen frente  poniendo en funcionamiento su única ventaja: la inteligencia. 

Es una  lección de prehistoria accesible y  divertida, que nos demostrara como fue el nacimiento del lenguaje, del pensamiento abstracto,  los primeros pasos  del nacimiento del sentimiento religioso, el arte y sus comienzos semimágicos, la domesticación de los primeros animales. Envuelto en un lenguaje y un planteamiento de las situaciones dignos de una novela victoriana,  imaginamos escenas de salvajes ceremonias a la luz de las hogueras  con los modales más sofisticados de una familia burguesa de la industrialización. 

Por qué me comí a mi padre es uno de esos libros esclarecedores, y  didácticos, que ayudan a entender de una forma sencilla y divertida cómo es posible que un ser, que a priori no destaca por ninguna ventaja en su medio ambiente y que posee cualidades inferiores a sus competidores, dominen a especies mucho mas dotadas, y cómo sencillos instrumentos  suponen ventajas  descomunales y  pasos de gigante en el proceso evolutivo. En definitiva, somos testigos de cómo  este ser utiliza lo que la naturaleza le ofrece para conseguir cotas insospechadas en su escalada de adaptación al medio.  A la vez  es capaz  de  mostrar los rasgos más humanos que su naturaleza va a mantener a lo largo de los tiempos:  un amplio grado de egoísmo, que le empujará a querer  mantener esa ventaja que la técnica les  da frente a sus iguales, y que desencadena, al final,  el enfrentamiento entre el padre de tendencia filatropica y el hijo con una visión mucho más “mercantil”  de la situación .  En el fondo, hay cosas que permanecerán a lo largo de toda la existencia de la humanidad.  


Con  el formato de una novela y el rigor de un ensayo,  su lectura engancha y divierte y sobre todo nos presenta los hechos de una forma coherente y lúcida.  Debería ser una de esas lecturas obligadas en la adolescencia, porque hace  realidad eso a lo que todo docente debería aspirar: enseñar atrayendo y divirtiendo.  

Si es que no lo puedo evitar, hay editoriales que me atraen como un imán y Contraseña da siempre en el clavo, con unos libros de cuidada edición, pero sobre  con un catálogo excepcional.

martes, 15 de mayo de 2012

Uno para leer por fragmentos: Crónicas del Savoy - José Luis Alvite


Hay libros para degustar  en dosis  medidas, para deslizarse entre sus páginas  midiendo los tiempos con cuentagotas y buscando el momento apropiado del día, porque  sus imágenes entran como puñetazos en la imaginación y corres el riesgo de quedarte  noqueado. Las crónicas del Savoy de José Luis Alvite es uno de esos de  ellos. En realidad no es mas que una recopilación de colaboraciones para radio y prensa  pero ha conseguido crear en ellas un universo canalla y decadente. 


¿Qué es el «Savoy»? Comercialmente, un local nocturno, una mezcla de music-hall y casa de comidas, «un poco de luz a oscuras» en medio de la gran ciudad por el que desfilan tipos corrientes y fulanas pasmadas, coristas y matones, músicos y actrices, y sobre todo, esa clase de hombre para quien la muerte no es más que una mala postura con la que matar el rato. A menudo la cena es más dura que la vajilla y la vajilla mejoraría si la limpiasen con el mismo esmero con el que suelen limpiar los ceniceros. En una ocasión el reportero Chester Newman me dijo que «el Savoy es una manera feliz de sobrellevar la tragedia, algo a la vez terrible y memorable, esa especie de sublime peso que notarías si se te cayese encima un avión cargado de palomas».

Es indescriptible la belleza con la que traslada al papel el baile de los malditos, esos personajes que solo viven en la literatura: autodestructivos y  marginales. Eternos perdedores que vencen la resistencia de la memoria y la mezquindad de la marginalidad. Tienen estas pequeñas  crónicas una enorme plasticidad  cargada de sensualidad que te hace oler a través del papel la neblina  de un ambiente cargado de efluvios de tabaco y alcohol, el sudor que transpiran cuerpos decadentes y marchitos resignados a ese rincón  en el que han enterrado unas esperanzas que nunca tuvieron. Desde la frontera que nos significan las letras negras sobre blanco papel,  envidiamos las existencias sórdidas de mitos que son estos protagonistas del desengaño y el fracaso. 

Es un libro para leer por la noche, cuando estamos entreviendo el sueño y la laxitud te languidece el alma. No le encajan a estas historias del Savoy   la luz directa ni los perfiles nítidos. Hay que leerlo en estado brumosos, imaginando  el humo en los ojos, respirando el aroma de la ginebra en el aliento de la voz ronca de quien te relata las aventuras de personajes imposibles, con un fondo de música lánguida de jazz. 

No es un libro para leer de forma intensiva, porque es en realidad un libro de poemas en prosa, poemas sucios y  oscuros. Se repiten las imágenes que construyen el edificio de un universo degradado,  las mismas obsesiones: el jazz, el sexo, el alcohol, el fracaso, las drogas, la muerte, la enfermedad, la violencia, la muerte. De vez en cuando mete alguna  pincelada de  la actualidad del momento en el que escribe, pero nada que consiga romper la magia de sentirte transportada a un cabaret de mala muerte, donde los vagabundos solidarios: putas,  boxeadores sonados,  mafiosos de poca monta, escritores fracasados, músicos en horas bajas,  se refugian para recordar tiempos mejores. 

Metáforas imposibles y deslumbrantes ( mataría porque fueran mías), evocadas  entre el sueño en un ambiente sólido y espeso  por el humo, rotas de repente por algún comentario obsceno que curiosamente no suena a tal, pero que nos mantienen anclados en  una realidad expresionista de rostros de  mujeres que recuerdan ya ajadas lo hermosas que fueron, las hazañas de los  pequeños gansters sin  piedad,   de una violencia recordada  con romanticismo desde la impotencia de lo que ya se fué y no volverá



Y lo mejor, el libro viene acompañado de un CD con historias narradas con esa voz ronca y oscura y fondo de jazz que le da el tono justo de entonación y ritmo.  Una vez oído, cuando lo lees  ya no puedes olvidarla y las palabras se deslizan  en la imaginación cargadas de vida. 




miércoles, 18 de abril de 2012

Una edad díficil - Anna Starobinets


Una edad difícil
Anna Starobinets
Traducción de Raquel Marqués García
Prólogo de Ismael Martínez Biurrun

Una edad difícil, es un libro de relatos de la joven autora rusa, Anna Starobinets. Publicado originalmente en 2005, nos llega ahora de la mano de la editorial Nevsky Projects. Reconocida como uno de los valores mas interesantes de la nueva generación de escritores, se la compara con Stephen King o con Neil Gaiman. 

Se pueden evocar en este libro un monton de referentes, desde Kafka al cine clásico. Películas como Alarma en el expreso, Blade Runner, esas sagas de  mundos invadidos por pandemias, o  simplemente la locura a veces disfrazada de ritos o manías. Imposible olvidarnos de  nuestra propia vivencia personal, que seguramente pondrá más de lo que hay, enriqueciendo la lectura. Imposible no evocar esos universos que pertenecen a lo mas profundo de nuestros miedos más atávicos, por eso tal vez nos recuerden tantas historias diferentes, pero que nos han marcado  de una o de otra forma.  Una edad difícil es un libro diferente para cada un de nosotros, porque es extrañamente familiar lo que nos cuenta.

Lo realmente sugerente es el tratamiento que hace de los temas y las situaciones que presenta la autora, porque lo que importa en los cuentos de Anna Starobinets, es como construye realidades paralelos con esos terrores íntimos y cotidianos, a veces de una forma impactatemente cruel, como la novela corta que da título al libro Una edad difícil, o en el relato La agencia,  en los que descubrimos que lo que vemos son solo falsas apariencias que ocultan un mundo oscuro y temible. Otras transforma  esos gestos que podemos observar en los que nos acompañan a diario, esos tics a los que no damos importancia y que se vuelven terriblemente turbadores cuando los contemplamos con esta inquietante voz del horror que nos  cuchichea en el cogote,   como en La grieta o Las reglas. Porque ¿quién no ha caminado por la calle sin pisar los perfiles de las baldosas o tiene manías  en la forma de colocar los objetos en casa?, ¿quién no sigue un ritual una rutina, cada mañana al salir de casa de forma más o menos inconsciente?. 

Sentimientos  que nos aterran, como la soledad y la perdida de la identidad.  Una realidad por la que  pasamos de puntillas: descubrir que la vida que teníamos no existe,  mientras, nuestros intuidos seres queridos siguen con sus vidas, o esa mañana en la que nos despertamos en un mundo equivocado, Vivos, La eternidad de Yasha,  La familia y Espera. Tal vez menos crueles pero no por ello nos dejan una sensación menor de desolación y aislamiento.

El libro nos presenta un terror  más temible que el habitual precisamente porque no necesita acudir a  lo extraño, no hay  monstruos  o fantasmas, estos están en nosotros mismos, en el fondo de nuestras  mentes, febriles o  ansiosas,  en nuestros instintos y miedos mas primarios. 

Bajo una superficie de aparente normalidad, se esconde lo bizarro,  un solo paso nos separa de la locura y de la oscuridad. Tal vez por eso la impresión que nos deja la lectura de este libro sea tan impactante, porque disfraza tras una mascara   de costumbres habituales,  la locura,  la muerte, lo sobrenatural. Dudamos si  la mente que nos transmite el relato, la voz narradora, es simplemente una  inteligencia perturbada o es un universo paralelo separado apenas por una cortina de bruma y la grieta entre las baldosas,  de lo que percibimos con nuestros sentidos. 

Todo eso y mucho más  nos proporciona la lectura de Una edad difícil. Destacar también el excelente prólogo de Ismael Martínez Biurrun,  que tan lúcidamente interpreta los entresijos de un mundo tan oscuramente cercano.