lunes 27 de febrero de 2012

La novia ladrona - Margaret Atwood


Título original: The Robber Bride
Editorial: Circulo de Lectores, 1996
ISBN: 9788422665830
Nº págs: 605


Zenia disfruta cazando, torturando, desmembrando. Cubre de terciopelo su malevolencia y seduce a sus presas con un juego de espejos. Es una ladrona hábil y engañosa, una devoradora de hombres, una comadreja ávida de sangre. Tony, Charis y Roz fueron sus víctimas y tal vez nunca logren hacer que desaparezca de sus vidas, porque el poder de Zenia no conoce límites, ¡ni siquiera los de la muerte!


¿Qué puede decirse a estas alturas de Margaret Atwood? Brillante escritora, crítica literaria, eterna candidata al premio Nobel y activista política y miembro de Amnistía Internacional, abanderada del feminismo, premio Príncipe de Asturias.

La novia Ladrona es una novela fascinante que admite múltiples lecturas. El título evoca el cuento de los hermanos Grimm El novio ladrón y he visto en algún artículo una interpretación global de la novela en esa clave. En ella, cada una de las protagonistas encarnaría a un personaje de cuento tradicional, pero ya sabemos que al final en eso de las interpretaciones, es fácil llevar a nuestro terreno las intenciones de las historias y en realidad lo importante es lo que nos aporta a cada uno su lectura.

El argumento gira en torno a tres mujeres heridas en la infancia de una o de otra forma, unidas por una cuarta que es la agresora, la mujer fatal seductora y perversa que les arrebata de una o de otra forma a sus hombres, asideros de estabilidad para ellas y sus complejas personalidades. Zenia. Tony, Charis y Roz, se reencuentran por Zenia, cuando las hiere y cuando muere, en su funeral.

A través de un juego de flashbacks conocemos las historias de las tres y la entrada de Zenia en sus vidas. Sus infancias difíciles las convierten  en seres divididos y unidos entre sí por el temor y el odio, si es que son capaces de odiar, hacia esta depredadora que  las deja vacías, reducidas solo a cascarones que deberán volver a llenar, esta vez apoyándose unas a otras. 

¿Pero quién es Zenia? No lo sabemos, para cada una de las protagonistas es una mujer diferente, a cada una de ellas se acerca con una máscara diferente,  apropiándose del papel de esa otra mitad que todas tienen al lado, en sus alter ego. Conoce sus debilidades, las absorbe y luego las vuelve contra ellas para hacerlas añicos. Zenia es cruel, vampírica, retorcida, sensual, y hermosa por mucho que esa belleza se mantenga a base de cirugía. Es la mujer perfecta, la amiga que comparte traumas y rasgos del pasado, la judía, la gitana, la bruja, la prostituta juvenil. Extranjera, desvalida,  amante inerte o salvaje para ellos, para las parejas de ellas de las que se apropia, robándoselas ¿o no? ¿No termina por devolverle a Tony al hombre ideal para ella?, ese que la valora en todos sus matices, intelectual y físicamente. ¿No libera a Charis de un parásito vividor y consigue que él le dé a su hija,  lo mejor que tiene?, ¿no consigue que Roz recupere su autoestima, su plenitud y a su hijo? Les quita de encima las rémoras, les da los instrumentos para reconstruirse con dignidad, para ser mujeres plenas otra vez.

Siempre tenemos de Zenia una imagen contradictoria, una mentira contrastada cuando ponen en común sus diferentes versiones. Cuando se trata de descubrir quién es, se nos escapa su esencia. Creo que hasta podemos dudar de su existencia, creo que en el fondo todo habría sido igual si ella, pero la catarsis no hubiera estado allí. Habría sido más doloroso arrastrar el lastre que las mantenía partidas por la mitad durante todas sus vidas  que este final reencontrado sus mitades escindidas.

Zenia no existe, no es sólida, es líquido y su forma llena los huecos de las almas, compuestas  de fragmentos,  de sus "amigas". Mientras las otras mujeres cambian sus nombres, se desdoblan, desdoblan su imagen en el espejo, cuando el trauma las alcanza e inician la huida, (las tres tienen detrás historias de rechazo, de abusos de inocencia, de disimuladas inseguridades), Zenia no, ella es quien crea la impostura. Al final es su presencia, su vuelta desde la muerte fingida, lo que las  impulsa a superar esos pasados.

Pero ella no tiene más pasado que el que se inventa en cada momento, todos falsos. Solo su físico seductor, a veces poderoso, a veces enfermo. Solo sus mentiras o sus verdades, tejidas como una araña teje su red para atraparlas en sus flaquezass, exprimiendo sus debilidades, aunque ella siempre avisa, "no soy de fiar",  les susurra a las tres. O les dispara con rabia salvaje, como una pedrada que rompe sus ídolos de barro, extorsionando sus presentes, plácidos y grises si ella no existiera. Tenemos una imagen fragmentada, como la que aquellos ciegos indios del cuento tenían del elefante.

Mientras,  los hombres, son meros decorados: el anodino West de Tony que necesita el empuje y la fuerza vital que lo mueva y lo saque de un aislamiento semiautista. El desertor Bobby de Charis, que la usa como un instrumento y un refugio temporal, ella misma es consciente de una relación condenada al fracaso. Y Mitch, mujeriego, traidor y oportunista, que ocupa a Roz como a un viejo y cómodo sofá mientras la engaña con otras. En realidad es Zenia, la ladrona, la vampiresa, quien empuja a West hacia una Tony que necesita un hombre tranquilo que sustituya la turbulenta relación de sus padres, quien consigue la paz espiritual a Charis, y libera a Roz de la dependencia de un hombre indigno que nunca la quiso. Zenia es el instrumento que las empuja a enfrentarse a sus traumas particulares para liberarlas de sus infancias oscuras y las vuelve a convertir en mujeres completas.

Mientras, ella  acaba como todas las mujeres fatales de la historia,  dejando su estela y un mundo mejor cuando desaparece, pero  en el que ha contribuido a reestablecer el orden y el equilibrio.


miércoles 25 de enero de 2012

Yo fui guía en el infierno - Fernando Arias





Editorial Valdemar
Colección: Gran Diógenes / GD-005
año: 2005
ISBN: 84-7702-506-1
págs: 240
En 1792, una sanguinaria bestia hace estragos en la Hoya de Castalla, donde cunden rumores sobre una extraña epidemia. El botánico A.J. Cavanilles recorre la región en busca de un antídoto contra la hidrofobia mientras elabora un catálogo de plantas por encargo de Carlos IV. Para poder adentrarse por zonas escarpadas llenas de peligrosos precipicios toma como guía a un avispado muchacho del lugar, el pícaro Ángel Taras, que servirá como contrapunto del ilustrado. Iniciada la expedición, pronto serán testigos de siniestros acontecimientos: un cadáver incorrupto al ser desenterrado sangra por la nariz y los oídos, es hallado un difunto sin una gota de sangre, un animal aterrador acecha por los alrededores... Ya avanzado el viaje y conseguido el posible antídoto, cobra cuerpo la amenaza de unas fuerzas vampíricas sin freno que asolan la región valiéndose de una belleza y sensualidad arrebatadoras –así como de una descarnada brutalidad–, y convierten la vida de los dos viajeros en un verdadero infierno. El desenlace, decididamente sorpresivo, tiene una doble lectura a la luz de los conocimientos científicos sobre la rabia, los murciélagos y el vampirismo.

Bucear en los fondos publicados por nuestras editoriales favoritas, tienen de vez en cuando sorpresas maravillosas. Eso es Yo fui guía en el infierno de Fernando Arias. Me cuesta mucho entender como una novela tan buena ha pasado tan desapercibida, porque lo tienen todo. Fue, además, Premio de Narrativa Vicente Blasco Ibáñez Cuida de València 2004 por unanimidad del jurado.

La aventura iniciática del joven Ángel con el ilustrado naturalista Antonio Josef Cabanillas,  es una historia gótica de corte clásico. Lo más llamativo del tratamiento que hace de los temas pertenecientes a la tradición gótica  sugeridos, es el contraste entre la interpretación de los hechos de los dos protagonistas que forman una suerte de nuevos Don Quijote y Sancho, cabalgando por los montes de Valencia, para confeccionar un catalogo de plantas  y prestos a oír  las supersticiones locales. El contraste entre la racionalidad del ilustrado y  lo que fantasioso jovenzuelo cree ver,  es lo que marca el tono de todo el relato. Los hechos extraños que se suceden,  transmiten la doble  percepción  de estar ante un testimonio real o una pesadilla, una mayor  que englobe a  todas las que van salpicando los episodios mas costumbristas del camino.  A lo largo del recorrido  y amenazados por mil peligros que tal vez solo sean malos sueños provocados por  alucinaciones terroríficas. son  acosados por las inclemencias del tiempo, bestias salvajes y por encuentros con personajes extraños, tal vez mas temibles en la realidad  que en la imaginación del adolescente guía, de  aspecto embrutecido o malévolo, el viaje  se convierte  con cada nueva situación en un descenso a los infiernos.

Se entremezclan mitos varios,   de esos que pertenecen al acervo  mas obvio de los aficionados al género consiguiendo el autor darles una gracia renovada: licantropía, supersticiones sobre el uso de la sangre para sanar la tuberculosis, vampirismo, transformaciones de supuestas brujas vampiras en animales de historial demoníaco como lobos, serpientes, murciélagos. Asistimos a  akelarres en lugares desolados, con el telón de fondo de una epidemia de rabia y una combinación de hierbas a las que la sabiduría popular atribuye propiedades curativas.


Las alusiones a Drácula están muy presentes: hay campesinos misteriosos que son de origen rumano de familiares connotaciones fantasiosamente terrorifícas, la sensualidad voraz de las dos exóticas mujeres,  envejecimientos prematuros  y el final muy paralelo a una de los escenarios que pertenecen  a la novela de Stocker en un clarísimo homenaje, 

La historia  va introduciendo situaciones inquietantes: el muerto incorrupto y la mujer que fue el primer  amor de Ángel  envejecida  prematuramente, pero con una explicación  racional dejada como por descuido.   Es solo el punto de partida, para toda una sucesión de aventuras intranscendentes  si las contemplamos por separado,  pero inquietantes en la imaginación del lector a través de las asociaciones evocadas. 

Adopta la narración a veces un tono costumbrista, a veces se desliza con hacia el terror más clásico pero tratado con esmero y elegancia. Introduce alguna pincelada humorística en los contrastes que en medio de una situación de terror resulta realmente cómica. Es un tipo de terror irónico e inteligente,  con una fuerte dosis de humor ligero en las descripciones y en los planteamientos a veces escatológicos de las escenas  que enraizan con la novela picaresca. 

Es,  en su conjunto, una magnifica novela, con una renovación de los elementos tópicos muy original y sutilmente irónico. Se cierra con un final ambiguo que sume en el territorio de la duda al lector: ¿sera el chico soñador un desquiciado o el bueno de don Josef quiere ocultar una realidad demasiado oscura para poder ser aceptada en su mundo de científicos ilustrados?. 

domingo 22 de enero de 2012

Clarosocuro - Nella Larsen


Irene Redfield se reencuentra por casualidad con una amiga de la infancia, Clare Kendry, quien comparte con ella el hecho de que, a pesar de ser negra, su piel es lo suficientemente clara para que pueda pasar por blanca. Irene ha permanecido en la comunidad negra y está casada con un médico afroamericano. Clare, sin embargo, oculta su identidad racial y está casada con un blanco que goza de una desahogada posición económica y desprecia a la gente de color. El casual encuentro hace que, a pesar de la reticencia inicial de Irene, retomen su amistad, amistad que le permitirá a Clare cumplir su deseo de reencontrarse con los de su raza.
Claroscuro es mucho más  que este breve resumen, nos ofrece un enorme abanico de posibles interpretaciones   según como nos acerquemos a su lectura.

La intensidad del tema racial, me ha resultado  algo lejano culturalmente,   en ese sentido la lectura del prólogo de  Maribel Cruzado Soria,  es de una ayuda inestimable, por centrarme en una realidad que no solo nos presenta  el tema del traspaso de la frontera racial, ya entrevista en  lecturas como Escupiré sobre vuestra tumba de Boris Vian, o en la novela Imitation of the life  de Fanni Hurst, escrita en 1933 de la que se hicieron dos versiones cinematográficas, siendo la de  Douglas Sirk de 1959,  la más conocida.   También la existencia de esa clase media negra acomodada, burguesa, culta y snob, de unos negros sofisticados y refinados, me provoca una cierta sorpresa. Tal vez por la falta de  protagonismo o divulgación que se le ha dado tradicionalmente a este ambiente cultural  en esta época anterior a las luchas reivindicativas de los años 60. Más seguro porque  nunca me había  parado a pensar en ello,  aunque el rastro podría haberlo seguido  sin problemas.

Pero es que Claroscuro nos presenta mucho más: el encuentro de personalidades radicalmente diferentes, los celos  y la impotencia de una mujer que cree que lo tiene todo, que controla su familia y su entorno y que ve su vida desbaratada por la irrupción de una amistad de su infancia.  El punto de partida, esas dos chicas que pueden pasarse al otro lado de la rígida compartimentación social de la época  en la que se ambienta, encierra también la historia de la impotencia de Irene, de la rigidez de una aparente y plácida vida ordenada  al margen de la realidad mas cruda de la que sí es consciente su marido, Brian, que se ve  sometido  a la dictatorial   forma de organizar la familia de una esposa formalmente perfecta para el y para sus hijos.

Irene desde el primer reencuentro con Clare, se siente  inferior,  anulada por el "glamour" y el encanto que  teje alrededor de todo lo que toca esta mujer que es ahora aquella chica a la que todos habían pronosticado  un mal final en el pasado y que terminó por cruzar la barrera racial y camuflarse en el una sociedad que le estaba vetada, a través de un matrimonio que le ha proporcionado todo lo que deseaba. Sin embargo también ella, Irene,  aprovecha su tez pálida para hacer lo que son pequeñas escapadas transgresoras y moverse en el mundo que le esta prohibido por su sangre  negra. Se debate en la consciencia que ella es la mujer completa, la que lo tiene todo, y no Clare que vive sumida en el engaño y en el filo de la navaja   a causa de cualquier desliz o  cruce con el pasado que oculta a un marido, racista hasta la médula.  Y sin embargo Clare,  irrumpe en la vida que tanto quiso  esconder como un torbellino,  conmocionando los pilares  de  la convencional Irene y trastocando  real o imaginariamente todo lo estable que ha conseguido con tenacidad y esfuerzo de la buena chica que fue y de la perfecta mujer que es: culta, refinada,  ordenada,  convencional. 

En el fondo es  Irene, la que  ha aceptado su raíces,   la que vive de espaldas a la realidad, la quiere para sus hijos una tranquilidad ficcitica dentro de una burbuja aislada de lo feo del mundo, la que corta las alas a un marido consciente de la hostilidad que les rodea Cuando los celos aparecen, cuando la estabilidad emocional de la perfecta ama de casa de clase media, se tambalea,  surge la insatisfacción y la inseguridad.  Esa  racionalidad, esa mujer segura, que lidera su pequeño mundo social,  no ha podido escapar al complejo de  inferioridad que siente frente a su amiga de infancia. Se siente amenazada y a ello contribuye no poco la afirmación de la misma Clare:
¿No comprendes que no me parezco nada a ti? Cuando yo quiero algo de verdad, soy capaz de cualquier cosa. puedo herir a quien sea y quitarme de en medio cualquier obstáculo. Creeme, Irene, conmigo nada es seguro. 
No sabe verbalizar que es lo que provoca el rechazo a su antigua amiga, pero ve impotente como poco a poco se introduce en su bien organizada existencia, como se hace familiar a sus hijos, a su marido,  a su criadas, a sus amigos,  rompiendo la férrea estructura que ella ha  levantado, 

El proceso en Clare es inverso, ella se libera cuando recupera el contacto con sus raíces. Con la vuelta a su origen,  ya nada le importa. Siempre  ha hecho lo que quería, pero ese matrimonio por conveniencias  la tiene encarcelada.  De repente, con el encuentro,  su vida quiere regresar a lo que pudo haber sido, a  la vida de Irene, que  en este momento, parece fascinarla.  Tal vez desee mucho más, el hombre de su amiga, el atractivo medico negro,  sus relaciones, su mundo sin mentiras. 

Es pues mucho más que una historia de  negros   y rechazos raciales,  es el enfrentamiento de dos mujeres,  de la  forma de escapar a  sus propias existencias, que a ninguna de las dos les ha proporcionado la felicidad. 

El final que se mueve en la ambigüedad,   nunca sabremos  como ha sido en realidad el desenlace, al  que el  lector quien le da  significado pleno me ha parecido un acierto. 

Un acierto para sumar a los mucho de la Editorial Contraseña. 


domingo 15 de enero de 2012

Uno muy divertido: Los seres queridos - Evelyn Waugh


Es la lectura un ejercicio de  evasión, una forma de huída o una catarsis, con frecuencia. En esas ocasiones suelo acudir a dos géneros literarios,  el terror y el humor. Pero si el humor es negro, sí tiene un punto de macabra ironía, entra ya en el terreno de los placeres sublimes para mi. 

Me declaro abiertamente anglófoba: no me caen, de forma abstracta, bien los ingleses,  ni toda su parentela  con  raíces colonialistas en la pérfida Albión,  no me gusta el humor en cine o televisión: detesto a Mister Bean, a  Benny Hill, a los Monty Python,  a los Roper y demás ralea ( y no hablo de ese humor popular norteamericano chavacano, vulgar y de una falta de inteligencia que roza el límite de la racionalidad, porque me provoca urticaria aguda). Y sin embargo, adoro la literatura  "british" en general y gran parte de la norteamericana. cuando  la esencia esta entre lo bueno y lo mejor,  no hay  fronteras, ni mentalidades. Adoro el humor  cínico, irónico y negro de autores como Saki, Woondehouse,  y Evelyn Waugh. Ese humor sutil y a veces  surrealista, ácido y  negrísimo, que provoca más la sonrisa que  la risa, y que tiene como objeto y victima la más de las veces, la propia esencia del espíritu ingles en una critica feroz de los estereotipos mas clásicos.

Los seres queridos, contiene todo eso y mucho más.


En el curso de una gira de conferencias por los Estados Unidos, Evelyn Waugh descubrió los peculiares ritos funerarios de las antiguas colonias inglesas de ultramar. El resultado de la contemplación de este submundo delirante, edificado en los márgenes de la sociedad de la opulencia para recibir con babilónica grandiosidad a quienes la abandonan para siempre, fue Los seres queridos, una de las novelas de humor más negro de la literatura inglesa, en la tradición de Swift. Los cadáveres de seres humanos y de amados animales domésticos son tratados de la misma manera, y su último viaje es igualmente fastuoso; en alguna ocasión, como en el caso de la inefable Aimée Thanatogenos, su cadáver es incinerado con el de sus perros mientras Dennis Barlow, el joven poeta inglés, alter ego de Waugh, recita poemas de Poe. Los seres queridos, una novela desopilante, es también una sátira radical de un mundo que utiliza el dinero para evitar enfrentarse a la conciencia de la muerte, y maquilla y disfraza a sus muertos hasta convertirlos en ridículas parodias de los vivos. 

Siempre crítico y mordaz,  plantea situaciones  de lógica aplastante en un mundo de locos.  Dibuja de forma feroz del absurdo de las apariencias, de  la vida superficial y protocolaria, del amor por lo nimio y la vuelta de espalda a lo esencial de la existencia. Un humor inteligente, sobrio y elegante.  

Evelyn Waugh, esta considerado uno de los escritores mas importantes de la literatura inglesa, sobre todo en lo que se refiere al tratamiento del humor. 

Tal ver su obra mas conocida sea  Retorno a Brideshead, en la que el humor es un elemento marginal, que tiene según dicen un fuerte componente autobiográfico y reconocida a nivel mundial sobre todo por la serie de televisión y que confieso sin rubor, ni haber visto ni leído. Sin embargo su humor....

Los seres queridos  plantea situaciones de pura necrofilia sentimental,  una critica   divertidísima al snobismo y a lo que no es snobismo, a  la sociedad americana, a la sociedad inglesa que vive en Hollywood, a los escritores con pretensiones, a los que simplemente quieren subsistir del cuento. 

Un rato divertido y relajante  con sustancia.

viernes 6 de enero de 2012

Uno de un nobel: Las casa de las bellas durmientes



Todo el mundo se queja de los grandes premios, a casi todos nos parecen injustos porque nuestros favoritos han sido descartados y el nuevo dios literario  nos resulta desconocido en un mundo en el que las literaturas de los eruditos son impermeables  desde sus países de origen,  eclipsados por los best sellers internacionales,

He estado repasando la lista de Premios Nobel de literatura y aun hay una buena cantidad de premiados que he leído y  unos pocos que tengo pensado hacerlo cuando mi estado anímico me acompañe. En el fondo me apetecería mas hacer una reseña sobre alguno de los que  no llegaron a serlo pese a estar  nominados una y otra vez.  Pero el compromiso es el compromiso.

He elegido  uno que llevaba mucho tiempo queriendo leer: La casa de las bellas durmientes, de Kawabata.

眠れる美女, Nemureru bijo 
 KAWABATA YASUNARI, EMECE EDITORES, 2011

ISBN 9789500433273


Siempre tengo asociados a Kawabata y a Mishima,    maestro y discípulo. Lo primero que leí de Kawabata fue Lo bello y lo triste en el último año de instituto. No recuerdo nada de la historia, ¡ han pasado ya tantos años  y era tan joven!, pero si recuerdo la sensación que me dejo: me pareció un libro bellísimo y delicado, de una sensibilidad lánguida y melancólica. Se lo regale a mi mejor amiga, una de  esas amistades que perduran toda la vida, aun hoy seguimos siéndolo. Intuyo sin embargo que no fue un regalo apropiado, porque mi querida amiga de instituto es hoy, y ya lo era entonces, una mujer de valores conservadores, que pertenece al Opus Dei,  así que no creo que  fuera un regalo bien elegido. Pero entonces yo tenía la tendencia al proselitismo y no me planteaba esos detalles. La desafortunada idea de hacer un regalo inapropiado  me separo del libro que no volví a recuperar hasta hace relativamente poco tiempo. Sin embargo  es uno de esos autores que siempre me ha rondado por  la memoria y que cuando me tropiezo con él me detengo a leer reseñas y semblanzas. 

La casa de las Bellas durmientes, hacia mucho tiempo que quería leerlo,   quizá atraída por su título con evocaciones de infancia, quizá por  la promesa de su argumento de erotismo diferente. Siempre que me he planteado comprarlo ha sido en impulsos repentinos, y en esos momentos me he encontrado con que no estaba disponible en la librería, o era uno de esos libros requeridos con frecuencia pero siempre  agotado. Los años pasaron y por fin  se han cruzado los caminos del  libro deseado y la lectora inconstante. 

Me ha durado apenas una tarde, es un libro cortito, ( tanta ansiedad dosificada  para tan pocas páginas). Me ha dejado un regusto agridulce. En primer lugar una traducción tan mala que la editorial  debe ser consciente de ello, ya que solo figuran las iniciales del traductor, creo que es muy posible que sea una traducción desde el ingles, me  ha provocado de vez en cuando arrebatos de enfado. ¡No hay derecho!, unas imágenes tan hermosas desdibujadas, tanto  que  solo permiten evocarlas en una neblina de palabras  que a veces chirrían. El discurrir de los pensamientos y la sensaciones son bloqueadas a veces por una prosa que se nota es un mero instrumento de traslado rutinario. Creo que una editorial  se desprestigia traduciendo tan mal a un autor de culto como es Kawabata. Pero corramos un tupido velo dentro de lo posible a este desafortunado hecho ya que permite, pese a los errores, que el mensaje se transmita aunque nos impida deleitarnos con un acercamiento a la prosa del original.


El argumento de la novela: el viejo que acude a una casa misteriosa donde ancianos yacen con dormidas jovencitas  vírgenes narcotizadas,  resulta a priori escabroso cuando menos y evoca  un erotismo enfermizo y  pervertido.

Sin embargo el erotismo, evidentemente presente, da pie a los recuerdos de una siempre omnipresente vejez, a la decrepitud en comparación con la vida, a la  nostalgia de pequeños instantes de exquisito placer  de una ésteta sensualidad: las flores, la luz tamizada,   amantes evocadas fuera de acto sexual en si, por pequeños detalles de ternura.  La vida suspendida de las jóvenes dormidas  y el deseo de asir el momento en una muerte dulce. 

Cada muchacha  narcotizada, en la que intuye o adivina diferentes personalidades,  en sus gestos inconscientes, en la textura y el color de las pieles, de los cabellos, los olores, en los susurros incoherentes del sueño, a veces reales,  a veces imaginados, el ansia de despertarlas, la tentación de estrangularlas, la sangre que late bajo las cortinas rojas con el sonido del mar de fondo,  evoca un recuerdo diferente.  

Sin  embargo,  creo que no son ellas las sumisas. En un acercamiento inicial a estos burdeles atípicos en los que las mujeres son una suerte de elementos decorativos,  son las sometidas a los deseos (encorsetados por la reglas de la casa),  a  los ancianos que no pueden ya ser  hombres con mujeres reales, sin embargo,  creo que  son ellas la que dominan, que es la sexualidad de ellas la que dormida, pero viva  e ineludible, lo que paraliza los instintos de los viejos y despiertan los mil matices del recuerdo.

Y al final, la muerte, en un circulo que se cierra. 

Me ha dejado  fascinada este tipo de sensualidad tan diferente, esa estética tan distante sumida en la profundidad melancólica y triste pero que es una canto a la vida. 

Hermoso pese a todo.