viernes, 18 de julio de 2014

Lobos que reclaman la noche - Juan Carlos Márquez


Narración Juan Carlos Márquez
Fotografía  Agurtxane Concellón
Tropo Editores
ISBN: 978-84-96911-71-0
Páginas: 96


El silbido del viento frío. Porque el viento frío se oye más. El viento frío es un cuchillo rasgando la tela. Porque frío es audible. El frío es un murmullo hiriente. Y los lobos tal vez. Los lobos aullando en lo alto de las montañas con sus cabezas levantadas hacia la luna, rivalizando con los perros, o tal vez reclamandolos, recorriendo con sus aullidos en un suspiro los milenios que han transcurrido entre el estado salvaje y la domesticación. (...) en cuanto se apagaban las luces finalizaba un mundo y comenzaba otro, el de la noche 

Lobos que reclaman la noche, solo el título y esa maravillosa portada evocan un universo frío y salvaje que llena la imaginación de paisajes desolados y de soledades blancas.

Estamos ante un libro precioso, ya se que es algo bobo el calificar a un libro con el adjetivo precioso, pero es que no se me ocurre otro que resuma la ansiedad que me provoca solo mirarlo. Es una combinación exquisita en un relato, lleno de melancolía y aventura contado a dos voces, con la palabra y con unas fotografías bellísimas que van mucho más allá de captar el instante o de ilustrar el texto. Ambas partes, palabras e imágenes, quedan fundidas las unas en las otras en un ensamblaje perfecto. 

La historia: Es el escenario una carrera tradicional de trineos, atravesando una naturaleza salvaje reflejo de almas yertas y de vidas que luchan por sobrevivir o construírse,  por reencontrar lo perdido para volver a ser completas, por vivir los últimos estertores de una existencia que se acaba, pero que continuará en otra generación. Un viaje de invierno en el que perros y hombres, caballos y hombres, forman una unidad que convierte la travesía por los páramos helados, en un viaje iniciático, en un reencuentro con el pasado, con la felicidad perdida. El destino, el camino  será el  nuevo viaje a una Ítaca que volverá a darnos  el equilibrio: 

Al menos una vez en la vida todo el mundo debería viajar en trineo a Røros...¿ Qué hay en Røros que lo hace tan importante?. Nada que no puedas descubrir por ti mismo, pero para eso tienes que venir. 

Un solitario desencantado en busca del recuerdo de la mujer que amo y perdió, una pareja de enamorados, y un adolescente y su abuelo moribundo,  son los protagonistas, junto a los animales, nexo entre la naturaleza y el hombre, de un viaje sin retorno.Un  relato aparentemente sencillo en el que se fusionan la hostilidad del paisaje con las pasiones desatadas, convirtiéndose, al final, en una aventura fatal con resonancias de tragedia clásica. Todo ello en un escenario minimalista, en el que la nieve esconde lo prosaico, lo feo; en el que los lobos están dentro de nosotros mismos, esperando la oportunidad para liberarse, aunque sea solo un instante, acechando, reclamando la noche. 

Es una historia atemporal, y en este libro tan bellamente editado,  las fotografías aportan tanto como las palabras. Transmiten esa melancolía que acecha a los personajes, la fuerza de la mujer que se enfrenta a la aventura, la solidez y seguridad que la presencia de los animales da a los hombres, con ellos una unidad de supervivencia, la desolación, el frío, la sensación de infinito aislamiento y de naturaleza familiarmente hostil, y el silencio. El silencio roto solo por los gritos de ánimo a los huskies, el sonido amortiguando por la nieve de los cascos del caballo, en contraste con la saturación de humanidad en los refugios nocturnos de los que han iniciado la aventura en esas noches comunitarias,  llenas de bullicio y compañías, a veces no deseadas. Y la muerte junto a la vida en el eterno ciclo que nunca acaba. 

Una experiencia  para los sentidos:  la historia  y la fotografías,  todo uno  en un libro para  admirar y para no olvidar. 


El pasajero - Jean-Christophe Grangé

El pasajero 
Jean-Christophe Grangé
Editorial Grijalbo
736 páginas
IBSN:9788425351617

«No soy un asesino.» Es la nota manuscrita que ha encontrado Anaïs Chatelet en su despacho de la policía judicial de Burdeos. Ahora nada cuadra en la investigación... Unos días antes, en la estación de tren, había aparecido el cadáver desnudo de un joven con la cabeza de un toro incrustada. Una macabra recreación del Minotauro. Poco después Anaïs se entrevistaba con el psiquiatra Mathias Freire para preguntarle sobre uno de sus pacientes del hospital. Un hombre misterioso al que Mathias había diagnosticado «fuga disociativa»: un tipo de amnesia en la que el enfermo se crea otra identidad. Desde ese momento Anaïs y Mathias se sumergen en un caso laberíntico. Solo saben que alguien ha estado matando desde hace tiempo, cada vez copiando un mito de la Antigüedad. La clave para encontrarle está en la mente de un hombre que ha olvidado quién era. El nuevo y espléndido desafío del maestro del thriller francés.

Jean-Christopher Grangé es uno de esos escritores de intriga de los que puedo releer sus novelas varias veces y siempre me queda la misma sensación de inquietud y de angustia, que es al fin y al cabo lo que se busca en el tipo de literatura que escribe. Desde que lo descubrí en por casualidad en La linea negra, novela que me dejo deslumbrada, he ido leyéndole lo que se ponía en mi camino: Los ríos de color purpura, El origen del mal, Esclavos de la oscuridad y ahora El pasajero

Grangé tiene habilidad para transmitir la sensación del mal en estado puro y trazar unas novelas que llevan al lector por caminos intrincados y giros inesperados. Sus personajes son siempre más de lo que a simple vista parecen, son seres torturados y sus historias siempre están rozando lo sobrenatural, lo inexplicable, aunque al final, sea la locura lo que siempre determine el desenlace. Son frecuentes también en sus argumentos las evocaciones de ese mal que llevamos impreso en el alma y que hace al ser humano capaz de las mayores perversiones, sobre todo cuando se enmarca en el escenario del poder absoluto de dictaduras, presentes con frecuencia en sus tramas, de infames razones de estado y de una ciencia megalómana que sitúa a sus actores por encima del bien y del mal. El individuo se siente perdido en los engranajes de un poder que lo supera, al que no es capaz de hacer frente de forma directa y limpia.

El pasajero es una historia de inquietantes de crímenes en serie, a los que el autor da una estética incomprensiblemente hermosa y terrible,  inspirada en el arte de la locura y en la divinidad. Se recurre para ello a los mitos clásicos, que van dirigiendo, en una huida desesperada, a los dos protagonistas. Un personaje perdido en una maraña de fugas psicológicas, que le han llevado a cambiar de personalidad, saltando de una a otra, en un sin cesar de procesos de amnesia y búsquedas de sí mismo, perseguido de forma implacable mientras se va deshaciendo de capas de identidad para llegar a la original. Una policía, traumatizada por su pasado familiar, que camina entre adicciones y pesadillas, que se ve impulsada a una escapada hacia delante en su obsesión por descubrir una verdad, dictada más por la intuición que por la evidencia y por la extraña atracción que siente hacia el otro protagonista. 

El escenario de la aventura abarca un amplio espectro de ambientes: desesperados sin posibilidad de redención, manicomios, ambientes refinados, bajos fondos, bares de citas, prostitución de lujo, suburbios de inmigración marginal. Los protagonistas, se ven superados por lo que van descubriendo conforme van cayendo los velos, a lo que se añade una burocracia policial ineficaz y obstruida por poderes ocultos. 

Es una de esas novelas que se lee con tensión, que te hace querer seguir leyendo de tirón para ver que es lo que llevará a sus protagonistas a descubrir la verdad, si el terror, que se agazapa dentro de los personajes, llegará a cristalizar. Sin embargo, personalmente, me agobia un poco tanto elemento incorporado de forma inesperada e incesante al río de la historia, ya por si enrevesada, el añadir a cada momento elementos nuevos y rocambolescos que complican aun más el desarrollo de la trama. Creo que hay alguna escena que sobra, sobre todo en el el último tercio del libro y se me han quedado elementos sin terminar de encajar bien en la peripecia (¿cómo consiguen los hombres de negro estar siempre en el momento adecuado tras los pasos del fugitivo?). El final me parece demasiado delirante, aunque reconozco que me ha gustado mucho como cierra la historia. Me gusta también ese tono tan diferente a las novelas de psicópatas anglosajonas, me parecen que son más elaboradas, menos obvias. 

En conclusión, 736 páginas leída de tirón en un par de días, que los ojos no dan para más,  y una novela que consigue lo que pretende ser, pura evasión de inquietantes aventuras y personajes desgarrados para descargar adrenalina  mientras se lee de manera intensiva.

miércoles, 4 de diciembre de 2013


El vampiro de de Silesia
Minotauro
ISBN: 978-84-450-0171-4

Marzo de 2009: el profesor Adriano Toscanelli, junto a un equipo de arqueólogos, descubre una fosa común en una isla de Venecia. En su interior se halla una cripta oculta tras los huesos de los apestados que fueron enterrados allí y el cuerpo de una mujer salvajemente torturada cinco siglos atrás. La conmoción se torna más intensa cuando comprueban que, en un ejercicio de crueldad infinita, estando aún con vida, sus agresores introdujeron un ladrillo entre sus dientes, desencajándole la mandíbula. 

Me gusta el género de terror y sobre todo las historias clásicas de vampiros. El vampiro de Silesia, tiene como punto de partida una interesante propuesta, pero también el riesgo de un tema demasiado tratado con planteamientos que han subvertido el sentido original de uno de los mitos más representativos del género de Terror.

Tras un principio algo vacilante, que resulta algo confuso tanto en acontecimientos como en el lenguaje utilizado para describir las escenas, que luego encajara en la historia perfectamente, la gran novedad es que el autor, al que confieso no conocía pese a su popularidad como periodista, ha sabido darle un renovado aire manteniendo el encanto de aquellos vampiros de los orígenes.

Lorenzo Fernández, recupera el tema tal y como se contemplaba en la tradición eslava, en la que los seres infernales, eran vistos como unos rasgos mucho menos humanizados a aquellos con los que la literatura los trato con posterioridad. El referente no es el aristocrático personaje surgido en la literatura romántica, sino esa mezcla de interpretación folclórica de unos hechos documentados, aquellas epidemias que asolaban Centroeuropa asociadas por la mentalidad cientifista a la rabia, o a enfermedades similares y recuperando escenarios donde la superstición se hizo fuerte en tiempos de crisis en medio de la dureza del paisaje. Da un toque original al introducir la voluntad del hombre, la ambición desmedida que roza la locura, y a instituciones sagradas. Hay una mezcla de referencias no habituales que contribuyen a dar a la historia un tono inquietante, en la que los vampiros no son los seres más terribles a los que temer.

El protagonista es un personaje a la deriva, solitario, alcohólico, desorientado y tenaz, No podemos sentirlo como alguien heroico, es más bien es un personaje de tragedia griega que se ve obligado a seguir una dirección manipulado por todos hasta encontrarse con sus orígenes y su destino.

La novela empieza con unas escenas que no terminamos de encajar a la primera, resultan borrosas en su planteamiento inicial, un salto al pasado en el que nos embarga la duda de que estas situaciones estén bien planteadas como puerta de entrada a la aventura. Esto tal vez nos proporcione una cierta incomodidad, pero en este sentido la novela va a más y conforme vayamos leyendo descubriremos que encajan con el personaje y en el argumento. Hay una doble acción, la del pasado, construida a base de diarios, artículos e informes, y la de la actualidad y en ambas saltos hacia atrás que dan al protagonista, de cada momento los hilos de los que tirar y enlazar las dos realidades temporales.

Siguiendo la investigación del protagonista vamos descubriendo las piezas del puzle, algunas de ellas presentadas de antemano. Aunque adivinemos el desenlace, hay un giro, no presentido que hace que la historia siga sorprendiendo hasta el final.

Formalmente no podemos dejar de recordar a la novela de Stoker y en lo que subyace de querer controlar la naturaleza que al final se vuelve contra su manipulador, a Frankenstein. Tiene un tono a relato clásico, sobre todo en las escenas ambientadas en el siglo XVIII, que hace que no sea una historia convencional de las que tanto abundan.

Al final, el conjunto me ha resultado muy atractivo en esa mezcla de terror mítico y ancestral y de aventura de historia ficción. Creo que el autor maneja con habilidad los referentes como los casos asimilados al vampirismo en la regiones de Silesia, la personalidad del papa Sixto V, con malvados recurrentes, y referencias a los orígenes del vampirismo menos tratadas literariamente y todo esto aderezado con el punto de partida en unos hechos periodísticos vistos hace poco tiempo en prensa.

En definitiva es una novela que sin duda recomiendo.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El joven Moriary y la planta Carnívora - Sofía Rhei



 Autora: Sofía Rhei.
 Ilustraciones de Alfonso Rodríguez Barrera.
 Fábulas de Albión,
ISBN: 978-84-939379-7-3


Londres es una ciudad llena de maravillas y de misterios, especialmente para quien no deja de buscarse problemas allá donde va. Y eso que parecía que iban a ser unas vacaciones tranquilas... Sin embargo, nada más llegar, el pequeño James Moriarty y su irritante hermana Arabella se enfrentan a una peculiar competición para conseguir un jugoso pellizco de la herencia de su tía Charity. Y después hay un pequeño "accidente" en el Museo Británico, un niño que toca el violín sospechosamente bien, una araña gigante, un importante pintor que se convierte en cómplice, un edificio con un siniestro pasado, un inventor de incógnito, la planta carnívora más grande del mundo, un joven irlandés obsesionado con los colmillos, y una selva tropical en pleno Londres en la que nadie está a salvo.

Vuelve el joven Moriaty, tan vivaz, tan inteligente y listo como en la entrega anterior.
Si un personaje literario ha trascendido a su origen literario, ese es Sherlock Holmes, pero el brillante detective  del  Londres  victoriano  no sería  nadie sin un antagonista de su talla, y ese es James Moriarty.

Sofia Rhei nos desvela cómo va tomando conciencia de sí mismo y de su vocación el que será uno de los mayores villanos de la literatura de detectives y que, además, servirá de inspiración a los que vendrán tras él. Presenciaremos un ejercicio de autoanálisis que  nos descubrirá  debilidades y motivaciones que serán esenciales en la construcción del  mito de este archienemigo de los héroes literarios.

Algo tienen estos personajes malvadillos en la puerta de la adolescencia, que resultan tan divertidos y atractivos para  arrastrarnos a su mundo. La mente maquiavélica del joven Moriarty no descansa y, en esta segunda entrega, sus retos le llevarán por el paisaje urbano de una ciudad cosmopolita y volverá a interactuar con personajes reales de la época, (mejor no desvelar el misterio de quiénes serán para mayor deleite de los lectores). A ritmo de comedia de enredo, con ingenio y  humor, en compañía de su inseparable compañero de juegos, el buenazo de  Watson  y de su enemiga natural (con la que  tan bien se entiende sin hablar cuando las necesidades de los dos asi lo requiere), su hermana Arabella, desplegará su ingenio y su inteligencia vivaz, nos destapará sus tendencias naturales incipientes, se aprovechará de las debilidades ajenas saliendo triunfador o aprendiendo de sus errores. 

Escenarios y situaciones se suceden en guiños que llevaran al joven lector a un mundo del que, tirando del hilo, descubrirá hitos culturales, escritores, científicos, inventos y costumbres típicamente british, hasta diferentes concepciones de lo que la literatura es, sin que la sonrisa nos abandone. Y en toda esta historia, el genio precoz nunca dejará de ser un niño, con la lucidez de conocer sus propias flaquezas y virtudes, y también las de sus oponentes de forma objetiva. 



Es de destacar la habilidad con la que la autora nos transmite de nuevo las peculiaridades de los personajes, cómo con muy poquito es capaz de presentarnos y hacernos vivos a los protagonistas de las escenas. Sabremos antes de que nos lo digan los hechos, que estamos con la institutriz alemana, o con el simpático invitado francés (¿quién será?).  

Las ilustraciones son tan  acertadas como en la primera entrega, acompañan el texto ampliándolo en matices. 

Lo que más me gusta de El joven Moriarty y la planta carnívora, es que sea un libro inteligente, de esos que acompañan y abren mentes y curiosidades, de los que transmiten amor por el conocimiento y ganas de caminar  por las posibilidades que abre y que, dirigido a un público juvenil, gusta igual a los adultos que se acercan a él.

Y lo mejor de todo, el  final de la historia que nos hace esperar próximas entregas  con  ansiedad.

sábado, 15 de junio de 2013

Museum - Jorge Magano



Un cuadro con un secreto. Una valiosa joya. Una escalera asesina. Un hombre enfermo en una misión desesperada.


​Siguiendo la estela de clásicos como "Aeropuerto" u "Hotel", "MUSEUM" nos introduce en las tripas de un museo de arte una semana antes de la exposición más importante de su historia. Durante seis días seguimos las andanzas, amoríos, dramas y disparates de jefes, vigilantes, empleados y visitantes. Y también la de un misterioso grupo de hombres dispuestos a convertir la inauguración en una pesadilla.

 Proyecto ganador del Speed-dating organizado por Amazon Kindle. Sant Jordi 2013.

A la llegada del verano nada como una buena novela de acción, y si además el lector puede ser cómplice de la historia  asociando su imaginación a la del escritor  en escenarios personajes y  ambientación,  la formula es casi perfecta.  


Podemos añadir a la  mezcla unas dosis del fino  humor que caracteriza al autor,   y una acción vertiginosa  que hace que no dejes la novela hasta ver en qué acaba.  Sus personajes no son ni buenos, ni malos: están, como la vida misma, llenos de matices que oscilan desde lo grotesco en lo cotidiano, a lo  heroico cuando la aventura lo requiere.

Pero Museum es algo más que una aventura rocambolesca ambientada en el Madrid más  admirado  y con raíces en un oscuro pasado.  Es también una seria  reflexión sobre el arte y su función, sobre su origen y su posesión. Nos hace plantearnos la legitimidad de muchos museos del mundo a la hora, no solo de conseguir, también de exhibir, sus colecciones,  Seguro que a partir de su lectura la visita a los grandes museos cambiara en nuestra  percepción. 

Jorge Magano sabe bien de qué habla porque es licenciado en Historia del Arte y ha trabajado en uno de estos escenarios  en los que ávidos consumidores de cultura se apiñan cada día.

Y sin embargo,… echo de menos a uno de mis héroes favoritos, a ese Jaime Azcarate, que aunque hace un pequeño cameo,   pertenece a la familia de personajes  literarios del lector. Espero que no se haga muy larga la espera de otra de sus aventuras.