sábado, 12 de marzo de 2016

La última salida - Federico Axat


La última salida Federico Axat
Ediciones Destino
544 páginas
ISBN: 9788423350667

«Ted McKay estaba a punto de pegarse un tiro en la sien cuando el timbre de su casa empezó a sonar con insistencia.»



Yo quería escribir sobre esta novela, pero no sé muy bien por dónde empezar, no sé cómo presentar el argumento sin que destruya la magia de su lectura y la sorpresa de su desenlace.

Hay libros que son complicados comentar, es difícil hablar de una historia en la que cada página es una sorpresa que hace que cambiemos la perspectiva sobre lo que nos están contando. Avanzamos con paso inseguro en su lectura, pero no podemos parar, no sabemos hacia donde nos dirigimos, ni somos capaces de clasificar a los protagonistas y  las situaciones que los envuelven, la historia avanza y retrocede, y gira y se retuerce, pero aun así no podemos soltar el libro.

Eso es lo es lo que es La última salida de Federico Axat. Una novela laberíntica que nos sorprende en cada recoveco, en cada giro, en cada personaje. Y cuando acaba, el lector tendrá que volver atrás para poder confirmar lo que cree haber asimilado, porque sigue flotando en el aire el desconcierto y la duda, aunque se nos haya proporcionado el hilo de Ariadna para adentrarnos en el laberinto de unas mentes perturbadas.

He leído las tres novelas anteriores del autor, cada una con un planteamiento muy diferente. Me gustaron las tres hasta fascinarme, cada una en su estilo. Desde la locura de El aula 19 a la poética El Pantano de las mariposas. Se  que usa  como principal herramienta el equívoco y la sorpresa de presentarnos aquello que no esperamos, La última salida es una vuelta a la tuerca, porque si en casos anteriores, las dudas y las piedrecitas que en el camino nos va dejando el narrador pueden ayudarnos a ir solucionando el enredo de forma directa, aquí, hasta el último giro, no sabemos que vamos a encontrarnos. Es pues imposible presentar la historia ni describir como nos conduce hasta el final un personaje que se mueve a la deriva y del que descubrimos, a la vez que él mismo, facetas diferentes y contrapuestas

La lectura es adictiva y la trama esta magníficamente llevada, aunque hay algún hilo suelto que me hubiera gustado terminar de cerrar, pero no ensombrece el conjunto.

Una vez, más Federico Axat ha conseguido una historia sorprendente que nos puede evocar a Jekyll y Hyde de Stevenson, o, más cercana en el tiempo.  a la novela de Jean Christopher Grange El pasajero, incluso a Benjamín, escrita por el mismo Axat. Pero tiene el añadido de que en todo momento somos compañeros de viaje de un protagonista que no sabemos si es víctima o verdugo, si presa o depredador, y terminamos como él ,sin la seguridad de qué es lo que nos ha sucedido para encontrarnos en el punto en el que él se encuentra.

Siempre he pensado que una buena novela de misterio tiene que ser capaz de hacernos olvidar la realidad, llevarnos a integrarnos en su universo y ser parte activa de la aventura sintiendo la adrenalina que empuja a sus actores, eso está en este caso conseguido con creces.

Es además una esas historias que escapan del control de su creador, porque nos provocara sin que podamos remediarlo una necesidad de comentarla con otros lectores para aclarar nuestras dudas para llenar esos rincones que permanecen oscuros, que nos empujan a buscar interpretaciones, no podemos dejar de pensar en lo que ha sucedido y en los porqués.

Es pues una lectura que gana si tenemos la suerte de poder compartirla, así que no queda más remedio que recomendarla