martes, 23 de noviembre de 2010

Justificaciones sobre mi literatura y otros vicios




He sido siempre una lectora voraz, mis recuerdos infantiles están ligados a los libros  y los TBOs  ( me niego a llamarlos comics). Era una pasión absorvente y adictiva. Llegada la primera adolescencia, decidí que era hora de leer solo literatura seria , porque necesitaba educarme, con el correr del tiempo, y acabada la carrera quise retornar a la pasión mas pura a leer por gusto no conforme a un canon sacralizado por los estudiosos o los críticos, ahora leo lo que me da la gana.

Cada vez que tropiezo con algún libro  que no me encaja no tengo ningún prejuicio en abandonarlo, he decidió que  la vida es corta y que leer esos ladrillos me impiden disfrutar de mi  amor por la lectura.
Así que me he convertido en un lectora ecléctica, que disfruta de  un buen best seller ( pero aunque me guste la mortadela literaria , si la pido de  calidad extra, que una ya es un poco sibarita), y de la buena literatura de siempre, y asimilo mal los experimentos  mas radicales.

Mi adorado foro  me ha permitido conocer gente afín de la que me fió al instante cuando recomiendan algo, otra de las que huyo, se seguro que su recomendaciones me van a provocar indigestión y mala leche y también algún lector que finge leer,  y lo poco que lee ( siempre de mucho nivel), apenas lo digiere, ganas de aparentar y de relacionarse con sesudos lectores de intelectuales vestimentas.   

Asi que al final solo leo libros que me aporten   vibraciones positivas y  momentos de placer.

Es una postura ante  el vicio que confieso

lunes, 22 de noviembre de 2010

Si yo fuera usted - P.G.Wodehouse


Wodehouse es uno de los maestros del humor ingles, ese que construye con unos personajes que se ríen de si mismos y de sus convenciones sociales más  asumidas. 
Autor de mas de 100 novelas, fue una institución en su país aunque la II guerra mundial y su captura por los alemanes, así como la difusión de unas ingenuas colaboraciones en radio, le ganaran el estigma de  colaboracionista con los nazis, acusación de la que fue defendido por el mismo Georges  Orwell,  durante un tiempo. Se estableció en Estados Unidos donde fue letrista y trabajo en comedias musicales, cambiando el concepto de estas al incorporar a  las letras de las canciones dentro del argumento de la trama. 

Sus tramas ambientadas en la alta sociedad, esa a la que el mismo pertenecía, con unos personajes que se mueven en un espacio muy limitado y cerrado, cargado de  magníficos logros de humor irónico, sin matices sexuales, sin  una mordacidad destructiva, son geniales y  divertidas. Ese  humor flemático basado en la brillantez de los diálogos y en el juego de los malentendidos y de los despistes., con protagonistas  secundarios que sacan de apuros a unos héroes ingenuos y algo bobos. Todo ello  construyendo una sociedad tendente a llevar unas vidas de estresante placidez, en las que sus conflictos  mas serios oscilan entre la elección del color de la corbata y un adecuado uso de la corrección social.
No son novelas con pretensiones, y como todas la obras de genero, la critica  intelectual no suele ser generosa con ellas, pero hay algo innegable y es su humor absurdo y sus situaciones algo decadentes que son una delicia y te conducen por sus historias con la sonrisa en la boca mientras pasas las páginas. 
Se pierde en la traducción gran parte de su elegante y musical prosa, a decir de los conocedores de la obra en su versión original, y  muchos de sus hallazgos metafóricos, han llegado a ser asimilados por el lenguaje cotidiano si que el hablante  de EEUU e Inglaterra sea consciente de ello. 
En si yo fuera usted, fuera de las series de sus personajes inolvidables, es una típica comedia de equívocos y de  juegos de  escondites, de ambiciones y de absurdos. Su personajes son protipicos de sus producción, se mueven los escenarios de una mansión  de campo y en el descubrimiento de una verdad que condicionara para siempre al protagonista,  el joven lord que acaba de comprometerse en un matrimonio de sociedad, pero que acabara por encontrar el amor verdadero y por demostrar que el autentico caballero y que la nobleza esta menos en la sangre que en la educación y en el alma del individuo. 
Sus personajes en una búsqueda incesante por conseguir sus fines se ven inmersos entre el deber y lo justo, y  al final el desenlace esperado no le quita nada de encanto. 
Es como ver una novela de enredo del Hollywood de los años 40, con su incesante ir venir de personajes y sus alocadas situaciones. 
Wodehouse es menos mordaz y menos cruel que Waugh o Sharpe pero sus comedia siempre elegantes y  fáciles de entender son una agradable entretenimiento.