lunes, 16 de marzo de 2009

After Dark, Haruki Murakami


Mi primer Murakami, hace tiempo que me apetecía leer algo de él pero no terminaba de decidirme. Por los comentarios que he leído sobre este autor, sabía que me iba a encontrar, esa mezcla de realidad y mundos oníricos.
Me atrajo el argumento: un encuentro de soledades que se de desarrolla en un "tempo" casi real en una noche urbana y turbadora. El título de la novela procede una pieza de jazz: Five Spot After Dark de Curtis Full. Y es que la música es un elemento importante dentro de la narración, que a modo de banda sonora esta siempre presente. La música y el silencio, son dos personajes mas: el jazz en las escenas nocturnas, en lento discurrir de las conversaciones, de los paseos , de los encuentros entre los personajes. El silencio en las escenas inquietantes de la mujer dormida, del hombre sin rostro, del ejecutivo en su soledad.
Las escenas mas oníricas con ese punto de surrealismo inquietante y perturbador me recuerdan mucho a la película de Hedo Nakata que marco un punto referencia en el cine contemporáneo de terror The Ring. Ese tono estático y silencioso, que nos sobresalta mientras alrededor los otros personajes son espectadores mudos e inmóviles.
La narracion corresponde a estos esquemas: casi no pasa nada, toda la historia esta basada en la descripción y en el dialogo que nos transmite ese forma tan especial de discurrir el tiempo en las horas brujas de la noche de una ciudad, como si una cámara lenta nos presentara imágenes estáticas pero con un gran contenido estético que transmite de forma tan eficaz la noche solitaria, y el encuentro personajes que no se buscan y apenas se conocen en un vagabundeo tranquilo y sin estridencias a la espera del amanecer.
No busco explicación a las historias de Ari y del ejecutivo disfuncional y agresivo. Forman parte del mundo onírico del autor. Por otra parte son imagenes y situaciones que no son nuevas, que estan presentes en muchas obras ya sea cinematográficas o literarias que quieren transmitir esa sensación de escapar, de evadirse. Parece evidente que comparten el mismo mundo como parece simbolizar el lápiz.
Creo que la sociedad que refleja no es nuestra sociedad occidental, primero porque no la siento como tal, no la reconozco, después porque hay resonancias de clásicos autores japoneses: la escena del parque me recuerda de forma casi calcada a otra de El marino que perdió la gracia del mar de Mishima y la escena de la mujer dormida contemplada a La casa de las bellas durmientes de Kawabata, a la película ya citada transmitiendo el mismo desasosiego ante la pantalla del televisor.
Por otro lado veo lo que la crítica destaca de la literatura japonesa : "Si hubiera que definir la literatura japonesa, yo diría que a ellos se les nota el amor por el silencio, a pesar de que escriben con palabras", A esto se suma ese amor por la naturaleza y los pequeños detalles. "Eso se refleja en narradores como Kawabata o (Yukio) Mishima, de los que uno encuentra novelas de muy pequeños trazos como trama y aparece una riqueza de detalles que van construyendo la historia. Generalmente, son historias que hacen que el lector las tenga que completar" comenta orlando Mejia Rivera, catedrático de literatura oriental de la Universidad de Caldas Colombia

Es en definitiva una novela que me ha provocado muchas evocaciones, unas por el tema otras por su estética preciosista y ganas de leer no tanto al mismo Murakami, como mas a Mishima a Kababata o a Oe.