lunes, 14 de noviembre de 2011

Uno que se haya demorado mucho en leer: El quinto en discordia.


Hace ya tiempo que no he leído ninguno de esos libros que parecen eternizarse, en tiempo.  Hubo una época en la que me parecía casi pecado dejar un libro a medias, ahora  apenas acabo dos de cada cinco  que empiezo, por eso digamos que  esta opción me resulta difícil. 

Perrroooooo...  ahí esta  

Y pese a todo me encanto.  La mirada de ese personaje cascarrabias de enorme corazón, solitario y  estrafalario en su entorno. Amigo fiel,  confidente  de aquellos a los que quiere,  personaje siempre secundario,  pero imprescindible  en la vida de quienes le rodean. 

La novela es una autobiografía, en la que el protagonista,  Dunstan Ramsay, decide corregir ciertos errores  que de él se ha dicho. Con la perspectiva de la vejez, nos traslada a su infancia, y pasa revista a su vida con una mirada  irónica y  lúcida. Reconociendo sus errores, y los de quienes les rodean,  siendo siempre ese quinto en discordia que tan bien se define en su novela: personaje que permite que la rueda gire, que engrasa los engranajes de la maquinaria argumental para ensalzar  y salvar a los héroes, proteger a los desvalidos, mientras el llamativo protagonista libra su batalla, de los antagonistas de la historia. En el fondo en todos culebrones clásicos los papeles están repartidos y este quinto en discordia no puede faltar, siempre esta ahi, infatigable y  sereno. 

Pese a la lentitud con la que la leí, me gusto  el estilo y el ritmo, me sentí empatizar con el personaje, y volví al escritor cuando leí la segunda parte de esta trilogía Mantícora. Me gusto acompañar a Dustan en su viaje vital por caminos dificiles, haciendo  el bien con ese tono de amargado feliz, en sus amores, en la incomodidad de su papel de acompañante fiel del oportunista Boy Staunton, aunque se beneficiara de sus consejos financieros, y viviera a la sonbra de su fortuna y su exito social. 

El viejo profesor, pasa revista a su vida y encuentra su destino en una pequeña tragedia   de la infancia, que siente como desencadenante de toda vocación. Aquella piedra que esquivó, aquel niño prematuro, aquella mujer enloquecida por la tiranía de una religiosidad rígida y agobiante lo convertirá en hagiógrafo vocacional, ( curiosa   dedicación para un no católico de critica visión  religiosa), buscando la justificación de aquellos tres milagros. 

Impecable desarrollo narrativo, impecable ritmo, y una historia apasionante en la que apenas pasa más que unas vidas  si sobresaltos.

4 comentarios:

Carolinarome66635 dijo...

Bueno la verdad es que se ve bastante bueno... y yo tambien tengo ese problema, es decir que a mi tambien me sucede que dejo a medias algunos libros. Gabriel - paginas web

Andromeda dijo...

Tengo muchas ganas de leerlo, Julia, me encantan las historias en retrospectiva y además tu reseña no deja lugar a dudas.
¡Besos!

Julia dijo...

Es muy bueno, la trilogía en conjunto, me falta el tercero, pero Mantícora es tambien brillante, ese me costo menos :)) creo que tarde solo una semana en ventilarmelo.
Este año ha sido el descubrimiento de la literatura canadiense para mi.

Gabriel dijo...

No te pierdas el tercero de la trilogía, Julia. Redondea los dos libros anteriores y resulta imprescindible si ya los has leído.

Para mí también ha sido uno de los grandes descubrimientos del año :)