miércoles, 18 de abril de 2012

Una edad díficil - Anna Starobinets


Una edad difícil
Anna Starobinets
Traducción de Raquel Marqués García
Prólogo de Ismael Martínez Biurrun

Una edad difícil, es un libro de relatos de la joven autora rusa, Anna Starobinets. Publicado originalmente en 2005, nos llega ahora de la mano de la editorial Nevsky Projects. Reconocida como uno de los valores mas interesantes de la nueva generación de escritores, se la compara con Stephen King o con Neil Gaiman. 

Se pueden evocar en este libro un monton de referentes, desde Kafka al cine clásico. Películas como Alarma en el expreso, Blade Runner, esas sagas de  mundos invadidos por pandemias, o  simplemente la locura a veces disfrazada de ritos o manías. Imposible olvidarnos de  nuestra propia vivencia personal, que seguramente pondrá más de lo que hay, enriqueciendo la lectura. Imposible no evocar esos universos que pertenecen a lo mas profundo de nuestros miedos más atávicos, por eso tal vez nos recuerden tantas historias diferentes, pero que nos han marcado  de una o de otra forma.  Una edad difícil es un libro diferente para cada un de nosotros, porque es extrañamente familiar lo que nos cuenta.

Lo realmente sugerente es el tratamiento que hace de los temas y las situaciones que presenta la autora, porque lo que importa en los cuentos de Anna Starobinets, es como construye realidades paralelos con esos terrores íntimos y cotidianos, a veces de una forma impactatemente cruel, como la novela corta que da título al libro Una edad difícil, o en el relato La agencia,  en los que descubrimos que lo que vemos son solo falsas apariencias que ocultan un mundo oscuro y temible. Otras transforma  esos gestos que podemos observar en los que nos acompañan a diario, esos tics a los que no damos importancia y que se vuelven terriblemente turbadores cuando los contemplamos con esta inquietante voz del horror que nos  cuchichea en el cogote,   como en La grieta o Las reglas. Porque ¿quién no ha caminado por la calle sin pisar los perfiles de las baldosas o tiene manías  en la forma de colocar los objetos en casa?, ¿quién no sigue un ritual una rutina, cada mañana al salir de casa de forma más o menos inconsciente?. 

Sentimientos  que nos aterran, como la soledad y la perdida de la identidad.  Una realidad por la que  pasamos de puntillas: descubrir que la vida que teníamos no existe,  mientras, nuestros intuidos seres queridos siguen con sus vidas, o esa mañana en la que nos despertamos en un mundo equivocado, Vivos, La eternidad de Yasha,  La familia y Espera. Tal vez menos crueles pero no por ello nos dejan una sensación menor de desolación y aislamiento.

El libro nos presenta un terror  más temible que el habitual precisamente porque no necesita acudir a  lo extraño, no hay  monstruos  o fantasmas, estos están en nosotros mismos, en el fondo de nuestras  mentes, febriles o  ansiosas,  en nuestros instintos y miedos mas primarios. 

Bajo una superficie de aparente normalidad, se esconde lo bizarro,  un solo paso nos separa de la locura y de la oscuridad. Tal vez por eso la impresión que nos deja la lectura de este libro sea tan impactante, porque disfraza tras una mascara   de costumbres habituales,  la locura,  la muerte, lo sobrenatural. Dudamos si  la mente que nos transmite el relato, la voz narradora, es simplemente una  inteligencia perturbada o es un universo paralelo separado apenas por una cortina de bruma y la grieta entre las baldosas,  de lo que percibimos con nuestros sentidos. 

Todo eso y mucho más  nos proporciona la lectura de Una edad difícil. Destacar también el excelente prólogo de Ismael Martínez Biurrun,  que tan lúcidamente interpreta los entresijos de un mundo tan oscuramente cercano. 




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