viernes, 6 de abril de 2012

Xingú - Edith Wharton



Autora: Edith Wharton
Ilustraciones de Sara Morante

Traducción de Pepa Linares

Prólogo de Eva Puyó

ISBN: 978-84-939308-3-7


Las señoras Ballinger, Plinth, Leveret y Roby y las señoritas Van Vluyck y Glyde son las integrantes del Club del Almuerzo, en cuyas reuniones se dedican a debatir sobre libros y los más variados temas culturales. Un día, Osric Dane, una famosa escritora, visita la ciudad, y el Club le cursa una invitación para que asista a una de sus reuniones. Las integrantes del club ven el encuentro con la escritora como una excelente oportunidad para lucir sus mejores galas intelectuales. Sin embargo, la reunión se desarrollará de manera muy diferente a como habían previsto.

Xingú es un relato de Edith Wharton, sobre la impostura, la hipocresía social y el ansia de aparentar lo que no se es. Damas de una sociedad estrecha que juegan a desempeñar un papel de intelectuales de pacotilla dentro de unos rígidos esquemas de conveniencia preestablecida. Cada una  desempeña un rol en un duelo de intelectos alcanforados proyectándose unas a otras como espejos, en una pugna de poder que desnuda ambiciones mediocres y pueblerinas sin admitir la sinceridad y la discrepancia. La ironía y la mirada burlona de Edtih Wharton disecciona una sociedad cargada de convencionalismos y etiquetas vacías:

"La señora Ballinguer pertenece a esa categoría de damas que persigue la Cultura en cuadrillas, como si fuera peligroso encontrársela a solas"

Porque son pura vacuidad lo que constituyen esos debates intelectuales del Club del Almuerzo, y sus posibles respuestas se llevan en la mano en un libro de citas para cada ocasión, a falta de una verdadera idea o gesto de sincera reflexión. Se organiza lo adecuado o inadecuado de los encuentros, se establecen posibles guiones y se hace alarde de decorados valorando posibilidades de líneas de conversación trivial.  Hasta que la realidad se impone en un gesto que atrapa a todas en la trampa. Es Xingú, ¿ o mejor el Xingú?. Alguien descubre que de repente todo se reduce a una palabra, no importa cual, dicha en el momento oportuno. No importa su significado, solo llenarlo de verdades posibles, de un significado ambiguamente sugerente, y el Xingú se convertirá en el tema del día, sesudo y lleno de hitos de profundidades insospechadas.

Estas damas ambiciosas y competitivas no perdonan la traición ni asumen sus contradicciones, y la vergüenza del ridículo, da paso a la indignación contra la dama provocadora. Aunque en el fondo ¿le importa de verdad a esta díscola mujer la opinión de sus amigas? Es el sentido común el que se impone ante la impostura, y es la más prosaica realidad la que resulta triunfadora y demuestra la evidencia de un entramado de pequeñas falsedades intranscendentes, de poses intelectuales equiparables al color de un vestido en un funeral y a la manera de tomar el té o de disponer un mueble.

La historia, una parodia y una burla a la falsa trascendencia a estas reuniones culturales, es una delicia que se desarrolla entre  conversaciones y personalidades dibujadas de forma firme que nos van entrando sin darnos cuenta con pequeñas pinceladas de situaciones y pensamientos fugaces, siempre cediendo la palabra, sin caer en juicios externos. Es un magnifico dibujo de esa violencia soterrada que tan bien  nos describe  la introducción de la novela, cuando se nos habla de la adaptación al cine de otra de sus obras, La edad de la inocencia:

Scorsese supo ver que debajo de esa educación y de esos refinados modales se escondían una violencia y una brutalidad terribles. La familias no derramaban sangre, pero mataban igual, hacía que desapareciera la persona que no se sometía a sus reglas, que dejara de existir.

La edición de la Editorial Contraseña es una preciosidad en todos los sentidos. Al acierto de la elección de texto, (¡qué gusto tan estupendo tienen en todos y cada uno de los títulos que eligen!), se une una bellísima edición con  una introducción de Eva Puyó que nos adentra en la personalidad de la autora,  apasionante personaje ella misma. La excelente traducción de Pepa Linares,  hace que el texto nos resulte  cercano y  actual  sin perder la esencia del ambiente  en que la historia   transcurre. Es difícil mantener el encanto y las evocaciones  cuando lo se describe es algo lejano al lector, tanto en el tiempo como las realidades que constituyen el  centro argumental de lo narrado, sobre todo en textos en los que  la palabra y los silencios  cobran el protagonismo frente a   la aventura, la acción y las pasiones.

Y esos dibujos, ...  ¿que se puede decir de  las ilustraciones sin caer en el riesgo de parecer una autentica "groupi"  Sara hace un dibujo estilizado que capta el alma de lo que retrata.  Meticulosa   trabaja con muy pocos colores y matiza muchísimo los detalles en un dibujo muy sintético. En este caso los dibujos traspasan la página dominante de la ilustración y continúan en la siguiente,  para proporcionar  una perspectiva mas amplia en la solitaria silla o en la imagen de un personaje sentado de espaldas al lector.  Los rostros, los pequeños detalles de estampados en los tejidos de trajes y decorados, los matices  como el dedo rígido de la mano al tomar la taza de té  apenas visible,   la  peineta que decora un recogido de pelo o la filigrana en el sofá, denotan una entrega y  un profundo amor por su trabajo. Complemento ideal para una historia  que  muestra algo  mas que una anécdota  narrativa  que convierte unas palabras ordenadas en un papel, en un libro joya.