miércoles, 5 de junio de 2013

La última noche de Victor - Ros Jerónimo Tristante


  • JERÓNIMO TRISTANTE 
  •  PLAZA & JANES.
  •  Colección Exitos De Plaza & Janes.
  •  448 páginas 
  • Rústica (tapa blanda).
  • Novela negra. 2013.
  • ISBN: 9788401354564

Una peligrosa asesina fugada. Un joven muerto en extrañas circunstancias. Una familia repleta de secretos. Un pasado oscuro y una traición. Por fin un caso que pondrá a prueba el talento del detective más carismático e inteligente del siglo XIX, Víctor Ros. Suiza, 1882. Bárbara Miranda, una psicópata custodiada por el Sello de Brandenburgo, escapa de su celda y desaparece. Oviedo, un año después. Ramón Férez, primogénito de un acaudalado industrial, aparece asesinado delante de la verja de acceso a la Casa Férez. Para desesperación de las fuerzas del orden de la ciudad, no dejan de aparecer sospechosos del asesinato del joven, y el juez encargado del sumario, Agustín Casamajó, incapaz de encontrar al verdadero culpable, decide llamar a su gran amigo y famoso detective, Víctor Ros. Pero el caso no será fácil para él: tendrá que evitar las trampas que le colocarán en su camino las personas que menos espera, y se encontrará con un amor del pasado al que traicionó en su juventud. Víctor Ros, con la ayuda de su hijo adoptivo y de su perspicaz esposa, ¿encontrará al culpable y evitará más muertes? ¿Podrá salir airoso del caso más peligroso de su vida? O por el contrario, ¿seremos testigos de su última noche?

Soy de las piensa en el gran paralelismo que existe entre la lectura  y  la  gastronomía.   Me gusta la comida   refinada y  sofisticada,  jugar a hacer experimentos y  mezclar sabores y  texturas. Pero cuando me entra la ansiedad, cuando  tengo un pico de desesperante gula, lo que más me calma  y busco con desesperación, es un buen bocadillo de tortilla de patata o embutido,   según el día, un cocido bien  condimentado. 

En literatura no me gustan las sorpresas y espero encontrar lo busco. Así que con mucha frecuencia últimamente, me enfrento ante lo último  presentado como una renovación de un género literario, el escritor que va a aportar savia nueva  a lo ya trillado, y suelo abandonarlo apenas  leídas una docena de páginas, porque me siento estafada.  Y a la novela de intriga,  ( que es para mí ese bocata de chorizo que consumo con la gula de quien lleva sin comer  con sustancia  un par de meses de dieta de  verdurita y  plancha saludable), pido sobre todo coherencia en el argumento y sinceridad al escritor. Luego hay otros   elementos de la tramoya de novelista que  ayudan a una  lectura intensa y hacen leerla de tirón.  Porque una novela de misterio, hay que leerla de tirón, sin aplazar las pistas ni dejar que se enfríen los cadáveres que aderezan la trama.

Eso es  lo que  encuentro en la saga de Víctor Ros. 

Creo que he leído todo lo que ha escrito Jerónimo Tristante,   conozco su estilo. Me gusta encontrar las miguitas de pan que deja en  el camino y  me decepcionaría que no estuvieran allí: feroz intolerancia a la misma intolerancia, su  rebeldía ante la corrupción, su empatía con los desfavorecidos y los prejuicios y su enorme amor por la literatura, que  reivindica constantemente.  En todas  sus novelas, y en particular en las Víctor Ros, nos encontramos homenajes a los grandes  del folletín,  porque para Jerónimo la literatura que le gusta, es la que divierte, sobre todo la literatura que le divierte escribir, y eso trasciende  al lector  porque  dota de una honestidad a sus historias que  encandilan.  Sus protagonistas  caminan por sendas  retorcidas en mil giros, en sus tramas enrevesadas no quedan lagunas y terminan bien cerradas y eso es también lo que espero, aunque la puerta quede abierta para el futuro. 

En La última noche de Víctor Ros,   sabemos quién es el malvado desde el principio,  pero es que lo importante no es él quien, lo importante es el cómo. El hilo que tira de nosotros, es  como  su “Moriarty”   le plantea el reto y se esconde disfrazándose esquivo a su mirada, como se enfrenta a una sociedad cerrada, provinciana y convulsa, para hacer, de nuevo una vez más, brillar la verdad y frente a los prejuicios y la injusticia, plantar cara. El protagonista se encarará también a un pasado, que le trae remordimientos,  apoyado por los suyos: aquel niño de la calle que se ha convertido en su yo adolescente,  con la traición, pero también con el amor y la amistad incondicional. Y con la literatura. ¿Cómo puede un escritor  ser tal sin leer a los clásicos?, ¿Cómo pueden sus libros  encandilar si el escritor es incapaz de amar  el mismo con pasión a sus maestros literarios? No puedo evitar relamerme de  gusto al tropezarme con los cameos que ha introducido en la trama.

Encontrarse con los mismos esquemas, siempre renovados,  es lo que espero cuando leo a mis autores de intriga,  recuperar los  matices que me gustan de ellos, los personajes conocidos, y los escenarios habituales.  Porque gran parte de la atracción que  este tipo literatura ejerce sobre nosotros está  mediatizada por estos detalles,  y a mí, personalmente, me molesta  que me escatimen los reencuentros. Se lo que quiero y sé lo que busco.  Sin embargo los giros y la aventura, las complicaciones son diferentes, y están ahí para enganchar al lector  sin dejarle respirar a la espera de una nueva pista inesperada y sorprendente que , como una pieza de puzle que se esconde, aparece en el momento justo para dar sentido al tapiz de la aventura.

Todo esto  se cumple con creces y  me ha hecho no dejar el libro hasta que lo he acabado.  Espero más entregas de mi querido detective.






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