martes, 11 de noviembre de 2014

Los corruptores - Jorge Zepeda Patterson


  • Nº de páginas: 416 págs.
  • Editorial: DESTINO
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788423347315

"La trama de esta novela se queda corta con respecto a lo que realmente sucede en las esferas del poder en México, y para el caso, en cualquier otro país"
Jorge Zepeda

Una famosa actriz  aparece asesinada en un solar en Ciudad de México  y la filtración, aparentemente banal a un periodista en horas bajas, desatará una tormenta política. Este  el punto de partida de Los corruptores. Es difícil describir este thriller periodístico,  en el que se mezcla una historia de amistades adolescentes, que perduran en la madurez de sus protagonistas, con la descripción de la vida política mexicana, las historias sentimentales que se filtran en aventuras iniciáticas, de mataharis y extorsiones a todos niveles. 

La trama  de la investigación del asesinato, se combina con la de los cuatro amigos de aquella prometedora  pandilla “Los azules” ya en plenitud profesional, las aventuras sentimentales de la asesinada, las intrigas de la vida política de un país marcado por la violencia y la corrupción. Pero también de los intentos de regeneración con nuevos y viejos modos  y alusiones a la política internacional con una mirada diferente a la que aquí,  desde la que en nuestra sociedad europea tenemos, y que  nos hace cambiar de perspectiva con muy pocas referencias.  Ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos, ni el tradicional eurocentrismo es la única posibilidad para entender el mundo. Paternalismo benevolo frente a democracia imperfecta. 

Jorge Zepeda,  premio Planeta de este año,  ha escrito una  novela fascinante en la que  ha sabido, en mi opinión,  dar  con el ritmo de una novela de acción  y presentarnos  a la vez el cuadro de una sociedad dominada por la violencia, en la que un buen asesinato despierta la admiración de los "expertos", en una inquietante reflexión. Da voz a personajes muy diferentes, desde viejos  políticos en decadencia a jóvenes que apenas han dejado la adolescencia y se mueven de forma inconsciente en mundos que creen seguros y no lo son tanto. Desde servicios de inteligencia movidos  por el pragmatismo del mal menor a dirigentes idealistas que creen que se puede cambiar desde el poder una forma de hacer política perversa. Todo se plantea de una forma fluída y perfectamente integrada en el ritmo de la historia.   Y en el trasfondo  los narcos que todo lo controlan, los más irracionales y los que se guían por un código de conducta propio no carente de un cierto “honor”, pero siempre un paso por delante de los poderes oficiales. 

En esta novela,  la parte de investigación periodística es tan importante o más que la ficción. Magníficamente integrada en la narración, esta vez no suena  pomposa o artificial y sí es tremendamente reveladora su presencia.  Pese a dibujar de forma detallada unas referencias   políticas y sociales que nos resultan ajenas a los lectores españoles acostumbrados a otras formas de corrupciones,  resultan creíbles como están introducidas,  y  se interrumpen de forma muy natural para retomar los hilos de la trama de ficción.  Lo mismo  sucede con las líneas románticas, que tanto suelen molestarme,  y que sorprendentemente aquí me parecen naturales y oportunas.

Y además el lenguaje, la forma de narrar en un español diferente, pero perfectamente entendible, los referentes culturales,  tan diferentes a veces,  la cadencia de la prosa que parece dotar  a los diálogos de una musicalidad que sentimos “oír” cuando estamos leyendo. Y unos personajes creíbles y sólidos, de los que dejan huella.  No solo los principales, también los secundarios. 


Es, en mi opinión, una buena novela política, o testimonial o  periodística, no sabría definirla.  Algo más, nos aporta una mirada diferente a la realidad que conocemos por los grandes titulares, tan desgraciadamente de actualidad en este momento.  Es un narrador excelente   que nos proporciona una forma atractiva de acercamiento a la sociedad mexicana. 

En definitiva,  repetiré con el autor   en cuanto tenga oportunidad, que será pronto.